¿Despertar a las 5:30 am cuando estás de vacaciones? Debe valer mucho la pena… Pero este ha sido el mejor amanecer que he presenciado en mi vida. Después, una taza de café en Singita Explore (que calientan en una jarra de metal en una fogata), pan de plátano, fruta y la opción de pedir a Bianca el omelette de tu preferencia. Armados con repelente, bloqueador y binoculares, estábamos listos para pasar cinco horas en el jeep, en las que nos dio tiempo de ver nuestras primeras cebras, gacelas y avestruces, y al león que escuchamos rugir la noche anterior, acompañado de su familia: una leona y cinco cachorros que se abrazaban y lamían entre ellos.

Cada segundo de la semana superaba mis expectativas, cada instante era mejor que el anterior. Disfruté enormemente del safari matutino y del de la tarde pero, hacia las 5 pm, no pude evitar preguntarme qué clase de noche iba a cerrar con broche de oro un día simplemente perfecto. La respuesta: una bush dinner tal como la imaginé. Tenía la sensación de haber estado ya en un lugar que en realidad no conocía, sólo por la cantidad de veces que lo había pensado. Lejos del campamento, iluminados sólo con unas cuantas antorchas, montaron en un par de horas, como si se tratara de una superproducción de cine, todo un restaurante con mesa para cuatro, un bar y la parrilla. No muy lejos, escuchamos de nuevo un sonido extraño. “Es un elefante a unos 300 metros”, dijo Bianca; Edward, nuestro guía, agregó que “no vendrá, no les gusta estar cerca de las personas”.

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Después de haberme conmovido hasta las lágrimas todos los días, y de haber descubierto la importancia de sorprenderse hasta por lo más pequeño, tengo que dejar “enlatadas”, por falta de espacio, algunas escenas de mi historia… el resto lo guardo para mí y los actores que en ella participaron. Sólo les diré algo: Singita significa place of miracles. Asante.

¿QUÉ ES SINGITA?

Antiguamente, ésta era la zona predilecta de los cazadores europeos, hasta que, en 1925, James Bailes –el abuelo del actual propietario de Singita– compró una parte de tierra en Sudáfrica, que más tarde convertiría en la Reserva Sabi Sand. A partir de entonces, no sólo se prohibió la caza, sino que se convirtió en una zona de protección de animales –cuentan con un departamento de Ecología al que llevan animales heridos para su recuperación–.