by Emma Hardy
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Asumí que el desierto estaría en silencio. Me equivoqué. Pensé que pocas cosas interesantes podían sobrevivir en un lugar tan hostil, pero me equivoqué otra vez. Aunque nací y crecí en África, Namibia ha cambiado mi opinión del continente y mi relación con él. En pocas palabras, revivió mi admiración.

El Namib, un mar todopoderoso de arena que se extiende casi 1,600 kilómetros a lo largo de la costa atlántica de Namibia, es el desierto más antiguo del mundo. Como hay pocos caminos que lo atraviesen, casi no tiene habitantes humanos. Pero, de alguna manera, la vida se ha abierto paso en formas y versiones asombrosas. En el Namib oí la serenata de una pareja de bubúes silbones y me entretuve con las cabriolas de unos avestruces de tutú negro. En la arena crecían melones silvestres, algunos tan pequeños que podrían ser aptos para una casa de muñecas, y otros tan grandes como pelotas de playa.

Aprendí a reconocer el árbol del pastor que puede sostener tanto a insectos como a seres humanos con sus raíces, sus frutos, sus hojas y su corteza. Vi a las cebras montañesas de Hartmann trotando y bufando en las vastas planicies y seguí a los elefantes adaptados al desierto por los lechos secos de los ríos.

by Emma Hardy
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Mi aventura comenzó (como comienzan casi todos los safaris en Namibia) en la capital, Windhoek. Ahí se me unió James Kydd, uno de los mejores guías de safaris privados de África y un hombre con un amor profundo por los espacios silvestres y abiertos. Kydd y yo volamos a Sossusvlei, una parte del Namib famosa por sus inmensas dunas de arena roja. Mientras las sobrevolábamos, Kydd, un viajero consagrado, me dijo que Namibia es uno de sus lugares favoritos. Al ver por la ventana de la aeronave, la razón resultó evidente.

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¿Cómo llegar y trasladarse?

La forma más fácil de arribar en avión a Windhoek, la capital, es desde Frankfurt o Johannesburgo. Usualmente, se puede llegar a los alojamientos más elegantes en aeronaves ligeras, operadas eficientemente y con una oferta fantástica de paisajes.

by Emma Hardy

Windhoek

La mayoría de los visitantes pasa una noche en Windhoek antes o después de un safari. El nuevo hotel Omaanda, justo a las afueras de la ciudad, es el lugar ideal para quedarse. Su propietario francés, Arnaud Zannier, conoció Namibia gracias a Angelina Jolie, cuyos amigos Marlice y Rudie van Vuuren son propietarios del santuario de fauna N/a’an ku sê, a las afueras de Windhoek. Poco después, Zannier compró 8,900 hectáreas adyacentes al terreno de los Van Vuuren. Su nuevo hotel de 10 habitaciones es una versión elegante de las viviendas tradicionales de techos cónicos de paja. El diseño interior es impecable, el desayuno es el mejor de la ciudad, la alberca tiene calefacción, y cuenta con un pequeño spa.

Sossusvlei

by Emma Hardy

El desierto del Namib comprende varios parques nacionales protegidos. El área generalmente conocida como Sossusvlei está en el parque del Namib-Naukluft, en el oeste del país. Como hay un solo hotel y un campamento básico en el parque en sí, se han abierto varias reservas privadas en sus límites, entre ellos, la bien establecida Reserva Natural NamibRand y la relativamente nueva Reserva Namib Tsaris, en donde está Sossus Under Canvas, donde me hospedé. En la misma propiedad está Nest at Sossus, una casa privada notable, concebida por el artista sudafricano Porky Hefer. La entrada al parque Sossusvlei está a unos 40 minutos de la reserva en auto. La mayoría de los visitantes llega a tomar fotos de las dunas y de los depósitos de arcilla al amanecer. Entre las excursiones más relajadas están la exploración de las planicies y de los montes Tsaris.

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Skeleton Coast

Esta franja de costa al norte de Swakopmund, que obtuvo su nombre de los naufragios y los esqueletos de ballenas esparcidos por la playa, es lo más salvaje y remoto que hay. Tierra adentro, no muy lejos, está la región de Kaokoland, igualmente virgen y poco poblada. Me quedé en los dos nuevos campamentos de la zona que administra Natural Selection, un colectivo a cargo de algunos de los actores más conocidos del mundo de los safaris en el sur de África. Shipwreck Lodge es el único campamento en el Parque Nacional de la Costa de los Esqueletos. Es una gran base para escalar las dunas y explorar el valle del río Hoarusib. El Hoanib Valley Camp consiste en seis casas de campaña levantadas en terrenos comunitarios a las afueras del parque, en donde muy probablemente avistarás elefantes y jirafas adaptados al desierto.

por Emma Hardy