(Photo by David Paul Morris/Getty Images)

Hace 104 años el Titanic fue nombrado el barco más lujoso de todos los tiempos, y aunque ya ha pasado más de un centenario, podría seguir siendo el barco más lujoso que se haya visto. Al construirlo no se escatimo en ningún detalle (sólo en los barcos salva vidas). La inversión que se hizo fue de $7.2 millones de dólares de 1912, en la actualidad eso sería $180 millones de dólares.

Se sabe que los viajeros de primera clase del Titanic gozaban de privilegios realmente over the top y para darte un mejor ejemplo, te contaremos la travesía de Charlotte Drake Cardeza, de 58 años de edad, originaria de Philadelphia. Esta mujer gozaba de una basta fortuna gracias a los negocios textiles de su padre. Viajó con su hijo de 36 años, dos sirvientes y 14 baúles con pertenencias bastante costosas.

Para ella no fue problema pagar $2,560 dólares de 1912, que hoy serían $61,000 dólares. Se cree que ella obtuvo uno de los boletos más caros. Y sus privilegios lo comprueban. Su estancia tenía tres habitaciones, dos grandes recamaras y una sala de estar. Aparte tenía dos walking closets y un baño con tina. Sus dos sirvientes tenían dos cabinas asignadas cerca de su gran habitación.

Passengers on first class deck of the ‘TItanic’. Advertising poster, 1911-1912. (Photo by Roger Viollet/Getty Images)
- Publicidad -

Su suite era una de las dos más lujosas a bordo del barco. Lo mas inusual de esta habitación era que tenía su propia terraza, una cubierta de paseo privada de 50 pies de largo. Los Cardezas no solo podían evitar a las clases más bajas, sino que ni siquiera tenían que mezclarse con sus compañeros plutócratas. Sumando todas las áreas de su suite, el alojamiento de Los Cardezas ocupaba el tamaño de una pequeña casa de campo.

Lee: Una nueva versión de Titanic llegará en 2022

A la hora de las comidas, podían elegir el comedor de primera clase o el restaurante a la carta con un costo extra. Pocos menús sobreviven, pero uno de la última comida que tuvieron, muestra que los clientes disfrutaron de una cena de 10 tiempos. Si los pasajeros de primera clase tuvieran alguna duda sobre su lugar en la cadena alimenticia, el menú los habría tranquilizado. Los tiempos incluyeron ostras, salmón, pollo, cordero, pato y pichón, además de dos cortes de vaca (filet mignon Lili en el cuarto plato, solomillo de ternera en el quinto).

(Photo by 20th Century Fox/Archive Photos/Getty Images)

Si la comida había sido demasiado pesada o habían comida un extra de pate de foie gras, podrían haber planeado una visita al día siguiente a la piscina de agua salada, el baño turco, la cancha de squash o el gimnasio. El último estaba equipado con las últimas máquinas de ejercicio del día, que incluían tanto un caballo y un camello eléctrico.

Lee: La verdadera historia del Titanic y de “Jack Dawson”

La noche que el Titanic se hundió

Tanto Los Cardezas como sus sirvientes encontraron asientos en un bote salvavidas la noche que el Titanic se hundió, ya sea que su riqueza tuviera o no algo que ver con esto.

(Photo by John Pratt/Keystone Features/Hulton Archive/Getty Images)

Obviamente tuvieron que dejar esos 14 baúles y más equipaje atrás. Meses después, cuando Charlotte Cardeza presentó un reclamo contra los propietarios del Titanic, la lista de sus vestidos perdidos, pieles, joyas y otras posesiones se publicó en 16 páginas escritas a máquina, un testimonio no solo de su poder adquisitivo sino de su notable memoria. Incluido en la lista estaba $5,500 dólares en efectivo de 1912, el equivalente a $132,000 en la actualidad. Pero esa fue una cantidad pequeña en comparación con su reclamo total, que valoró en más de $177,000 o $ 4.2 millones en dólares de 2016.

A diferencia de muchos pasajeros y miembros de la tripulación menos ricos, Los Cardezas apenas se empobrecieron por el desastre. Ambos continuaron viviendo con el estilo de vida al que estaban acostumbrados hasta su muerte.