Es Invierno. Baie-Saint-Paul, es la  última parada de un tour por Charlevoix, una región de Quebec ubicada en la costa norte del emblemático río San Lorenzo. Aquí nos detenemos para comprar algunos souvenirs: chocolates, confituras y jaleas de frutas, sidras, y dulces. Según me cuenta Camille, al frente del grupo y habitante del lugar, todos las mercancías que se venden en esta calle se realizan con productos de la región.

Realizadas las compras, aún tengo tiempo libre antes de la hora de reunión para partir rumbo al hotel. Camino por la calle Jean Baptiste y descubro diferentes galerías de arte que conviven con cafeterías, restaurantes y dulcerías. También con la oficina postal y con algunas sucursales bancarias.

Por ejemplo, Galerie d’Art Iris Enr, ofrece permanentemente las creaciones de más de setenta artistas de diversos estilos, entre pintura, escultura, artesanía y joyería. En su interior se encuentra obra de creadores quebecois como Danielle Champoux o Josée Miller. Algunas de las piezas en venta pueden alcanzar hasta los 5,600 dólares canadienses (cerca de los 80 mil pesos mexicanos).

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De nueva cuenta en la nieve, doy algunos pasos y encuentro Galerie d’art Beauchamp. Al interior piezas abstractas,otras más figurativas y algunas mucho más ortodoxas conforman la oferta del edificio de ladrillos rojos.

A la calle Jean Baptiste, le pone fin uno de los edificios más emblemáticos de la aldea. Se trata de una iglesia de culto católico que se ubica en el corazón de Baie-Saint-Paul. Sus dos torres, ahora nevadas, se distinguen desde antes de poderla contemplar de frente. Su fachada de color plomizo es imponente a pesar de que sus interiores son discretos. Después me enteraré que este es el quinto edificio, el cual se construyó después de que los cuatro anteriores sufrieron derrumbes e incendios.

Frente a esta iglesia -después de cruzar el nevado jardín que la rodea- me topé con el Museo de Arte Contemporáneo de Baie-Saint-Paul. Un edificio de estructura simple. Sus trabes y castillos metálicos sumados a los bloques rojizos que los conforman, bien podrían confundirlo con algún edificio industrial. Desde afuera se puede apreciar una monumental botella de refresco de cola zero, una de las obras que integran la exhibición La sculpture s’éclate, a través de ella diversos artistas canadienses exploran técnicas o materiales inusuales para “transformar nuestra relación con la escultura,” leeré más tarde en la ficha.

La entrada, diez dólares canadienses (cerca de 150 pesos mexicanos). Aquí, como en casi todos los edificios durante el invierno, la primera acción a realizar es despojarse del abrigo, los guantes y gorros, los cuales dejé en una especie de armario común para las visitas. También es indispensable intentar retirar la mayor cantidad de nieve posible de las botas.

Hecho lo anterior, mi recorrido comienza con la exhibición La HOT collection du PROFT Tremblar, en la cual el coleccionista de arte Alain Tremblay presenta el resultado de visitar, durante más de veinte años, talleres, galerías y museos en busca de obras que “lo hacían vibrar.” En ella, se concentra obras de los artistas principales en el Quebec de hoy. Así, es posible encontrar piezas provenientes de diferentes estilos, corrientes y técnicas de creación: pintura, dibujo, grabado, fotografía e instalación. Una de las que más llama la atención, es aquella conformada por unos sillones al centro de la sala, ambos imposibles de ocupar.

La siguiente parada es el encuentro con la pintora quebequesa Marcelle Ferron conocida por su trabajo con el vitral y cuya obra puede apreciarse en la estación de metro de Champ-de-Mars en Montreal. Pero en el interior de esta sala están cerca de cincuenta pinturas y bocetos donde la artista  presenta su rostro más íntimo cargado de accidentes, alegrías, temores, ansiedades y pérdidas. “Como un espejo” leemos en la ficha de obra.

El tiempo se termina. Llega el momento de volver al camión y de ahí a una última noche de hotel en Quebec cerca del aeropuerto para, a la mañana siguiente, tomar el avión de vuelta a la vida cotidiana.