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Bien decían algunas culturas antiguas que llegar al paraíso no era cosa fácil, tenían tantos rituales que resulta complicado no creer que lo lograban. Después de hacer el largo trayecto a Holbox, uno entiende que si bien llegar al paraíso no es cosa fácil, sí vale totalmente la pena.

Dos horas en avión desde la CDMX a Cancún, otras dos horas en auto hacia el pueblo de Chiquila al norte de Quintana Roo, de ahí un ferry que por media hora atraviesa el mar para llevarnos por fin a la Isla de Holbox, y por último un mini taxi (carrito de golf) que nos llevará al hotel Las Nubes. Y vaya que es así cómo te sientes cuando cruzas el camino arenoso del hotel que te lleva a sus impresionantes vistas al mar.

Sin duda el nombre del hotel tiene todo que ver con la ubicación, es el último hotel en la carretera de 2 Km de ancho que tiene la Isla, lo que significan 15 min en bicicleta hacía el centro de Holbox. En realidad uno puede recorrer toda la Isla en bici -de hecho no puedes decir que fuiste a Holbox si no anduviste en bici por el pueblo- en este lugar las actividades más sencillas se vuelven de lo más mágico.

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En Las Nubes se respira tranquilidad, silencio, la lejanía del caos y la cercanía del mar, una sensación que de inmediato te transforma y te hace cuestionar; ¿por qué no había estado aquí antes? ¿por que me había perdido de esta maravilla natural toda la vida?

Y es que Holbox es una Isla que aunque parezca lejana en realidad la tenemos cerca. Es territorio mexicano, y si aún no has ido la has desaprovechado toda la vida. No dejes pasar más tiempo.

La maravilla de Holbox es que no hace falta mover un dedo para sentir que le estás sacando provecho a tus vacaciones, puedes estar en un camastro toda la tarde, leer un libro, tomar una margarita, y decir que tu día fue de lo más provechoso. Esas vistas al mar turquesa lo logran todo.

Bioluminiscencia en la isla

Si eres de los más aventureros encontrarás cientos de actividades por hacer, en Las Nubes tienes uso ilimitado de kayaks, paddle boards y bicis acuáticas. Las olas son tan tranquilas que puedes hacer de todo. También hay tours súper llamativos y muy populares de la zona; como visitar la Isla Pájaros, donde verás aves de todo tipo, también podrás hacer pesca deportiva, un recorrido entre manglares o nadar con el tiburón blanco. Nuestro favorito, el que nos dejó más impresionados y que sin duda queremos repetir; el tour nocturno de bioluminiscencia.

Observar este fenómeno en todo su esplendor es entender que la naturaleza nos sobrepasa de maneras indescriptibles y que sin duda necesitamos de un experto para disfrutar de tremendo espectáculo natural. Arnoldo nuestro guía de Explore Adventure nos tiene fascinados, al mismo tiempo que lleno de emoción nos explica que esta noche estamos llenos de plancton, el microorganismo que se produce en abundancia en la Isla y la hace brillar con el simple hecho de tocar el agua.

Es una experiencia que no solo resulta difícil de explicar si no también de capturar, ya que sólo se puede ver en la oscuridad más densa del mar, y las luces fluorescentes con el movimiento del cuerpo desaparecen en cuestión de segundos, sin duda algo que se tiene que vivir para contar.

El sabor de la nubes

Si bien Holbox nos sorprende con su magia natural, también lo hace con sus frescos mariscos, las pescadillas de El Sabor de las Nubes son un must. Amarás los desayunos que incluyen una canasta de pan dulce recién salido del horno, y un pan de hogaza que calientito te hará sentir en Las Nubes.

El aparente largo trayecto al paraíso queda en el olvido cuando llegas a Holbox. Olvidarlo todo, disfrutar de cada detalle y dejar que la naturaleza te consienta, será todo lo que necesitarás en tu visita a la isla.