Sentirte perdido en medio de la naturaleza es una sensación fascinante, pero estar en la punta de uno de los abismos más profundos del mundo únicamente amarrada a una cuerda y, ser testigo de uno de los actos de la naturaleza mas coordinados que he visto, ¡es toda una experiencia!

Se trata del Sótano de las Golondrinas en San Luis Potosí y sus 512 metros de profundidad. Oculto en la densa vegetación de la Huasteca Potosina, llegamos antes de que el sol saliera, bajamos cientos de escaleras, llevábamos lámparas y estábamos muy abrigados. La desvelada no importaba, la subida en las camionetas en plena carretera no nos asustó tanto como pensamos, estábamos por ver aquello de lo qué sólo te platican, aquello que cuándo lo ves, se vuelve tan único e íntimo, como las mismas golondrinas rodeando su abismo sin fin.

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Tras una larga espera, el sol está por dar sus primero rayos, ellas (las golondrinas) se deciden a salir, no tienen hora, ni tiempo, salen cuando quieren, y nos dan un maravilloso espectáculo, de esos que jamás se olvidan. No se si fue la simetría de su aleteo, la coordinación de su cantar o el perfecto baile en círculos que parece nunca terminar, pero aquello era un momento mágico, de esos que la naturaleza nos regala de vez en cuando, de esos que quisieras que no terminaran nunca.

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El espectáculo puede durar alrededor de 20 minutos o más, sólo ellas lo deciden, mientras esto sucede puedes armarte de valor para amarrar tu cuerpo a una soga y asomarte al interior de una de las 13 maravillas de México, ver aún más de cerca el hogar de estas aves, y quedarte con una sensación de asombro ante tremendo abismo. México nunca deja de sorprendernos y esta sin duda es una experiencia que vale la pena vivir.

por Abish Rodríguez