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Azulik, uno de los lugares más épicos de Tulum nos cautiva con su fascinante diseño e ideología, más que un hotel se considera un centro de reconexión y para ello se da la tarea de crear consciencia sobre los daños que están recibiendo los océanos en el mundo. Earth and Sun es un ciclo de eventos gastronómicos organizado por Azulik que celebra la unión de creatividad y gastronomía en los cuatro momentos de transición entre estaciones: dos solsticios y dos equinoccios.

En su segunda edición de 2018, para el solsticio de verano, Azulik junto a Wine and Food Festival recibieron al Chef neoyorkino James Kent, en una experiencia que por medio de instalaciones artísticas y una cena maridaje de cinco tiempos nos hizo reflexionar sobre el impacto que tiene la contaminación para los océanos.

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La experiencia fue dividida en dos espacios únicos, el primero comenzó con un recorrido por su recién inaugurada galería de arte Ik Lab, donde su impactante diseño juega con la naturaleza y te hace sentir en un ambiente totalmente único. Esta galería acoge las obras de tres diferentes artistas y su trabajo estará exhibido hasta el mes de septiembre, la galería pretende tener dos grandes exhibiciones al año. Una de las instalaciones que más llamó la atención fue Suffocation, realizada en un camino estrecho de malla rodeado por plástico y que ambientado con elementos audiovisuales, obligan al espectador a vivir lo que las especies marinas sufren debido al impacto de la contaminación en su entorno.

Tras este recorrido pasamos a su restaurante estrella, Kin Toh, ubicado a más de diez
metros de altura, permitiendo disfrutar de puestas de sol con vistas al Mar Caribe y a la jungla maya en sus nidos, que alojan hasta diez comensales. El lugar se llenó de magia con sólo la luz de la luna, Azulik no depende de la electricidad así que las velas fueron todo lo que iluminó el restaurante.

Los mayas nombraban Sak’Qij al solsticio de verano, fecha en la que el sol nos regala el día más largo del año. En este día, los océanos funcionan como barrera natural del calor. Sin ellos, nos sofocaríamos. Sin embargo, el plástico forma el 70% de la contaminación del océano e incrementa 9.5 millones de toneladas por año.

Mucho más sensibles a la terrible contaminación que enfrentan los océanos, los esfuerzos que se hacen por crear consciencia y tener latente las circunstancias en las que actualmente vivimos, nos dan una idea clara de la diferencia que podemos hacer para cuidar los increíbles paisajes que tenemos en las playas de nuestro país.

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