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El crujir de la madera en la chimenea es el único sonido que nos llega al oído; afuera de la ventana cae la nieve suavemente, danzando en el aire silenciosamente. Los aromas de la madera y del chocolate caliente se entremezclan, infinitamente acogedores en el ambiente invernal de este paraíso nevado.

La experiencia de ski ha cambiado con los años, mejores equipos, mejores pistas y lujosos hoteles han revolucionado la industria, pero el corazón de la experiencia permanece igual: en destinos de ski nos sentimos constantemente apapachados, viviendo al ritmo de vida que dicta la montaña y el clima, dejándonos llevar por el suave pasar del tiempo de un pequeño pueblo vestido de blanco.

En el estado de Colorado en los Estados Unidos, el pintoresco destino de ski de Aspen pasó de ser ciudad minera a una ciudad fantasma, abandonada bajo la fina nieve de las montañas Rocky. Re-descubierta, se convirtió en el escondite favorito para las celebridades, donde máscaras de ski y una ambiente de exclusividad les permitió eludir a la prensa y a sus fans, refugiándolos y consintiéndolos.

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Hoy en día Aspen es el destino de ski de lujo por excelencia, donde la cultura del mundo del ski se ha vuelto parte del aire mismo que se respira –deliciosamente frío y energizante– en las cimas de sus caprichosas montañas.

A través de todas las etapas de Aspen, desde 1889, el Hotel Jerome ha sido un fiel acompañante del destino. Jerome B. Wheeler construyó esta joya arquitectónica para hospedar a los mineros que venían a Colorado en busca de plata, estableciéndose como el vibrante corazón de la ciudad. El hotel vio el apogeo, la decadencia y el renacimiento de Aspen, un constante en sus turbulentos cambios.

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Actualmente el Hotel Jerome encarna la rica historia del destino, su elegante diseño y estilo clásico –después de una inversión multimillonaria al convertirse en parte de Auberge Resorts– remontándonos a los seductores años de opulencia y refinamiento de Aspen.

Las calles empedradas del centro de la ciudad retienen un charm único y pintoresco. En la sombra de las imponentes montañas Rocky nos encontramos con joyas gastronómicas, desde excelentes restaurantes asiáticos, hasta bistrós franceses, pubs ingleses y pizzerías italianas.

Para el aprés-ski –un momento esencial en la auténtica experiencia de ski donde nos reunimos, con nieve aún en nuestro cabello, alrededor de una chimenea a platicar y gozar de un delicioso vino caliente o cidra– Aspen nos deleita con maravillosos bares y lounges. Varios de ellos están al aire libre, a los pies de las montañas donde podemos escuchar el crujido de la nieve bajo los skis de los últimos esquiadores.

Un mundo en sí mismo, envuelto en una fina capa blanca que parecería aislaremos del resto de la humanidad y sumergirnos en un espacio de fantasía, Aspen, llamada así en honor a los miles de árboles Aspen que dotan las caprichosas subidas y bajadas de sus montañas, pasó de ser una ciudad minera a convertirse en un verdadero paraíso invernal.

Por Melanie Béard