Suspendido entre la vida y la muerte, el L.U.C Perpetual T Spirit of “La Santa Muerte” de Chopard traza un alegre homenaje a las fiestas de Día de Muertos y su delicada relación con el paso del tiempo. La segunda edición de la colección L.U.C Perpetual T –que sigue al deslumbrante modelo inspirado en el zodiaco chino que la firma presentó en noviembre del año pasado–, vuelve la mirada a las tradiciones que, en nuestro país, otorgan vida y tiempo a las personas que, en otras latitudes, ya no disfrutarían.

Los minuciosos grabados a mano, realizados por el equipo de Chopard Manufacture, dibujan un entramado de flores, plantas y calaveras, tan intrincado como el motor que late en su interior. Debajo de la máscara de la Santa Muerte que nos observa desde la esfera de oro de 18 quilates, un tourbillon con calendario perpetuo y nueve días de reserva de marcha se encarga de dar vida a la sonriente efigie.

Su caja de oro rosa (100% ético como se ha vuelto regla para Chopard: esto es, trazable y regulado); el sistema Quattro, de cuatro barriletes, responsables de los más de nueve días de marcha que presume; y los decorados a mano que recorren a todo el calibre L.U.C 02.15-L, evocan los ornamentados altares de muertos que, en noviembre, iluminan los cementerios de todo el país.

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El L.U.C Perpetual T Spirit of “La Santa Muerte”, una pieza única presentada esta semana en el Salón Internacional Alta Relojería –que en 2018 celebró su duodécima edición, en el hotel St. Regis Mexico City– encontró, inmediatamente, un comprador listo para desembolsar 300,000 dólares por el exuberante reloj que rinde tributo al paso del tiempo y su curiosa eternidad vista desde los ojos de la muerte.