Pavo en navidad (Getty)
Pavo en navidad (Getty)

Amado por unos, odiado por otros, el pavo es el tradicional platillo de navidad que en México acapara una importante atención entre las ofertas culinarias de la temporada. Relleno, adobado, solito o dentro de un bolillo, las opciones parecen no tener fin. Pero ¿por qué comemos este platillo?

El pavo como hoy lo conocemos es originario de la región central de México. Su nombre autóctono es Guajolote y ha habitado estos territorios mucho antes que aquí se celebrara la navidad. Los antiguos mexicanos ya lo consumían antes de la llegada de los Españoles, sin embargo no se consideraba un alimento ceremonial.

Los conquistadores conocieron este animal y lo llevaron a Europa donde se convirtió en un animal exótico y, por tanto, en un alimento poco usual y restringido a personas adineradas o para celebraciones especiales. Con el tránsito continuo de personas entre los dos continentes y el comienzo del mestizaje esta práctica se popularizó en México donde además era mucho más económico conseguirlo.

Pavo en navidad (Getty)
Pavo en navidad (Getty)
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Los pobladores nativos, acostumbraban comer esta ave con distintos moles tradicionales y en el proceso de evangelización, es probable que se llegara a una coincidencia festiva con la celebración de la navidad y del Panketzaliztli, el decimoquinto mes del calendario náhuatl de 365 días en el que se realizaban los festejos para honrar al dios de la guerra Huitzilopochtli de los aztecas o mexicas.   

Otro elemento a considerar, es la celebración del día de acción de gracias en los territorios que hoy se conocen como Estados Unidos y Canadá, para esta celebración se cocina un pavo relleno, situación por la cual se tenía que criar a esta especie y tenerla lista para las fechas invernales. Posibles casos de sobreproducción de la especie podrían ser la respuesta de que se extendía su consumo hasta las fechas de navidad.

Pavo en navidad (Getty)
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