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Llegar a los lugares más interesantes del planeta por lo general tiene un precio, y no hablamos precisamente de la inversión económica, si no de la energía que se dedica para cruzar ríos, mares o montañas por llegar a ciertos destinos.

Durante nuestro último viaje a Panamá nos aventuramos a conocer a la tribu indígena de Embera Quera, una comunidad que vive alejada de la civilización en una isla rodeada por ríos. Llegar hasta este lugar toma su tiempo, pero sin duda será una experiencia única.

Lo ideal es hacer este trayecto con un guía que tenga contacto directo con la comunidad Embera, una manera de garantizar tu viaje será si reservas el tour en el JW Marriott Panamá, está disponible para el público en general, y si eres un huésped del hotel podrás usar tus puntos Bonvoy para disfrutar de esta actividad.

“Upper Chagres River, Panama Province, Panama, 21 March 2012. A boatman of the indigenous Embera tribe poles his dugout canoe through a shallow rapid.”
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Nuestra aventura comenzó cuando nuestro guía nos recogió en el JW Marriott Panamá, tras una hora de manejar por carretera, nos acercamos a un aparte del Río Gatún. Fue aquí dónde la camioneta paró y guiados por una colorida bandera de tela llegaron dos indígenas Embera en una larga piragua (balsas tradicionales de los Embera Quera). Hablándonos en su dialecto nos invitaron a navegar por sus ríos.

Tomó media hora para llegar al siguiente punto, una pequeña isla llena de vegetación que tendríamos que cruzar a pie para llegar a nuestra siguiente piragua. Con enormes gotas de sudor corriendo por nuestra espalda, atravesamos el siguiente tramo, el Lago Gatún. Las vistas a bordo de la pequeña piragua nos dejaron en silencio por algunos minutos, hasta que a lo lejos vimos la pequeña aldea que se esconde entre la naturaleza.

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Panama-city, Panama, april 15th 2014. Native American women and girls of the Embera tribe are posing for the camera in her Embera village, just outside Panama-city.

¡Por fin llegamos! Cruzamos un largo puente de maderos que nos adentraron al verde radiante de un lugar lleno de personas felices de recibir a los turistas. Con flores, bailes y música nos dieron la bienvenida a su hogar, nos explicaron su forma de vida, y la sencillez con las que disfrutan del día a día. Nos dimos cuenta que uno no necesita mucho para ser feliz, la naturaleza les da todo lo que necesitan y viven en calma.

Del río a la boca

La comida se sirvió en unas enormes hojas de palma, y se nos indico lavar las manos en agua con hojas de limón para disipar el olor del pescado de nuestros dedos. Vale la pena decir que dicho método nos resultó fascinante y aseguramos ponerlo en práctica a nuestro regreso a casa.

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El recorrido más interesante que se hace con la comunidad es el que está a cargo del botánico de la comunidad, un hombre entrado en años, conocedor de las plantas y sus funciones medicinales. De su mano descubrimos qué en efecto, los Embera Quera no necesitan de nada más en este lugar lleno de abundancia natural.

La comunidad es conformada por 26 familias, no son más de 80 personas, cada una con un rol específico dentro de su pequeña aldea. La educación que reciben los niños se lleva a cabo al aire libre y se les motiva a continuar sus estudios para traer más conocimiento a su comunidad.

Fascinados por el entorno natural que nos rodea, regresamos con la decisión de seguir descubriendo esta región, con las increíbles experiencias que ofrece el nuevo JW Marriott Panamá.