Cortesía Volcán de mi Tierra
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Una erupción volcánica modeló el terreno y las cenizas esparcidas crearon el suelo fértil que hoy en día permite el crecimiento del agave. En las faldas del volcán de Tequila se encuentra una destilería que ha conseguido mostrar, en un mismo trago, toda la riqueza de su tierra. Viajamos a Guadalajara para visitar la destilería de Volcán de Mi Tierra, un tequila Premium que combina herencia e innovación en cada proceso.

El interior

Cortesía Volcán de mi Tierra

Dos regiones se encuentran frente a frente en Volcán de Mi Tierra: Valles, con sus agaves cítricos, y Altos, cuyas plantaciones tienen notas más frutales y florales. Para combinar ambas características, el tequila ha adoptado la filosofía de Assemblae (ensamblaje), que consiste en fermentar cada líquido por separado para después mezclarlos en una sola bebida.

Los agaves son tratados manualmente, como se ha hecho desde los primeros destilados. Cada planta tarda 3,250 días crecer antes de ser recolectado. “Con cada cosecha, las tradiciones resurgen. El agave madura lentamente y la tierra da nuevos sabores. Aquí combinamos los procesos antiguos con un nuevo espíritu”, dicen sus creadores.

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Con el agave listo, el proceso de doble fermentación combina la fermentación lenta en tanques de madera artesanales con un proceso más acelerado en tanques de acero inoxidable, apoyados por tecnología más avanzada. Como explican los productores, “el tequila blanco presenta un espectro de sabor sobrio y herbáceo proveniente de los agaves de Valles mezclado con la delicadeza de las notas cítricas y florales de Altos”.

Para el Añejo Cristalino, el proceso termina en las barricas de cognac y whisky y en donde el líquido se deja añejando para obtener un sabor más complejo, con notas leves a café y vainilla.

El exterior

Cortesía Volcán de mi Tierra

La botella de Volcán de Mi Tierra también surge de la dualidad entre tradición y modernidad. El resultado es un diseño minimalista con vidrio modelado con altas temperaturas y un tapón de madera que el colocado y sellado manualmente.

Cada etiqueta es colocada a mano, también, por un grupo de mujeres que no apartan la mirada de la botella hasta acomodar cada sello en el lugar exacto, para no perder las proporciones ni robar protagonismo al volcán de vidrio que sale de la base.

La particular estética del empaque surge del constante intercambio con diseñadores, artistas y artesanos de la región, para conocer los límites y bondades de cada material utilizado. Esto le valió el reconocimiento como Mejor Botella por el Beverage Testing Institute en 2017 al Volcán de Mi Tierra Cristalino.