Band of Bohemia | Foto: Rudy Rubio
- Publicidad -

La cerveza es, sin duda, un gusto adquirido. Cada trago, tarro y botellín nos hace quererla un poco más. Y en Chicago, sede de más de 60 cervecerías, esto sucede de manera natural. Aquí, deja de ser solo una bebida para convertirse en el instrumento perfecto para conocer la historia, la cultura y el ritmo de la ciudad.

Primeros tragos

Nuestra primera parada es Motor Row Brewing, un espacio industrial sonorizado con blues en vivo. Ahí pasamos sin esfuerzo de la clara a la oscura, sea la sed, la curiosidad o la música que invita a no quedarse atrás. La primera, Reclamation Lager, respeta en su totalidad al estilo alemán, mientras que la Fleetwood Black, profundamente oscura, cierra la noche con sus sabores a chocolate y café.

Motor Row Brewing

Sábado entre cerveza

El segundo trago de cerveza llega a la mañana siguiente en un panorama poco convencional. Y es que está tan arraigada la cultura cervecera en Chicago, que se adentró en su museo principal y creó un bar. Field Museum tiene seis cervezas propias, con nombres y etiquetas que solo un museo de historia natural podría diseñar. Con un sabor moderadamente dulce y notas a cereza, Tooth & Claw, la favorita de la casa, es la imagen clara de una idea que solo un amante de la historia y la bebida podría idear.

- Publicidad -

Lee: ¡Comprobado! La cerveza es nutritiva

El hambre y un ligero mareo nos obligan a parar a comer y, después de pasear por el Millennnium Park, nos acomodamos bajo uno de los domos de City Winery Riverwalk. El pannini griego con queso de cabra y alcachofa, el plato de vegetales de temporada y la copa de vino rosé dan paso al medio día. Y entonces volvemos a la cerveza de mano de un tarro de Shaved Black Truffle Pilsney, de estilo alemán con toques de trufa negra australiana.

Great Central Brewing Company

A las 6 de la tarde, otro trago hace que la cerveza nos guste cada vez más. En Great Central Brewing Company, su Hefeweizen se corona como la clara favorita hasta ahora, y es esta decisión la que nos lleva a buscar una oscura en la siguiente parada. The Great Bam-Bino, la dark Ale de la casa, nos abre el apetito en Gino’s, famoso por su deep dish. Para maridar, por sugerencia del chef, pedimos la Meaty Legend, con salchicha italiana y tocino.

Band of Bohemia | Foto: Rudy Rubio

Domingo en Chicago

El tercer día llega y, con él, el gusto por la cerveza se convierte en amor. La mañana empieza en Band of Bohemia, el primer pub cervecero en obtener una Estrella Michelin. En una atmósfera cálida con dejes gitanos, abrimos el apetito con una Pale Ale hindú que, con notas de cardamomo, clavo, anís y hojas de lima kaffir, tiene una textura particular y un toque picante al final. Del menú, nos sorprende el Caviar Crepe Cake, con esturión ahumado y mantequilla de la casa, el Lavender French Toast y el Chicken & Biscuit, un sándwich de pollo al tempura con alioli de Sriracha.

Lee: ¡Adiós, Broadway! 6 obras en Chicago demuestran que es la ciudad del teatro

Al medio día, un tour nos lleva a descubrir Chicago desde la óptica de su bebida, está vez paseando en bicicleta por el West Side de la ciudad. En el Bikes, Bites and Brews tour exploramos la historia de inmigración en Chicago a través de las pequeñas casas cerveceras posicionadas en una zona caracterizada por su propia diversidad. Fiel representante de este movimiento es Cruz Blanca, una taquería mexicana que ha apostado por crear cervezas a base de los sabores característicos del país. Aquí probamos la consentida de la casa, Electric Flamingo, una Berliner dominada por el sabor del mango que nos hace sentir como en casa.

The Loyalist | Carson Masterson para Unsplash

Con la noche llega otra oportunidad de explorar Chicago a través del alcohol. En el tour de History on Tap, las tabernas se convierten en personajes capaces de contar historias del pasado de la ciudad, con la era de la prohibición como narrativa principal. Twin Anchors, nuestra primera parada, tuvo como fachada ser una papelería que abría todos los días, a excepción de aquellos en que sus dueños se acercaban en bote a la frontera de Michigan para comprar alcohol a Canadá. En Marge’s still, una redada policiaca descubrió 7 tinas en el piso superior, donde hacían la ginebra que después mandaban al primer piso por la tubería, y muros falsos completamente rellenos por barriles de cerveza.

Aquí mas que nunca, entre choques de tarros y tragos apresurados para encaminarnos al siguiente bar, recordamos el concierto de blues al que llegamos por pura casualidad y, comparando pasado y presente, confirmamos que la cerveza es mucho más que eso. Aquí, es un pilar que ha moldeado casi por completo al Chicago actual.