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Una de las más grandes características de los viñedos de Bruma, también un hotel boutique en el Valle de Guadalupe, es el roble de 300 años que descansa sobre el espejo de agua que está frente al bello paisaje de sus viñedos. Se ha convertido en el sello que caracteriza su firma, y en el fiel testigo de cinco años de cambios en la búsqueda por hacer un gran vino.

Este roble ahora le da la bienvenida a una nueva socia, quien está comprometida a hacer que la tierra de Ensenada y sus frutos hablen por sí solos a través de los vinos que se crean en Bruma. Su nombre es Lourdes Martínez Ojeda, una mente innovadora y atrevida que vive para crear vinos complejos y balanceados, con tipicidad varietal, frescura y complejidad aromática. Con más de una década dedicada a la elaboración práctica del vino y la enología, Lulú es ahora – orgullosamente – parte integral de la familia de Bruma.

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Creadora de Vinos 

“Es increíble estar haciendo vino en mi pueblo natal después de pasar 15 años en Burdeos. Me siento como una pequeña continuación de lo que mis ancestros empezaron hace muchos años. Mi corazón pertenece por completo a este proyecto”, expresó Lulú, quien está más que lista para convertirse en la creadora del mejor vino.

Con su experiencia y dedicación, planea enfocar todos sus esfuerzos en crear un vino excelente, con lo mejor que ofrece la tierra del Valle. Ella misma advierte que debemos estar atentos, pues un nuevo periodo en la escena mundial del vino, está por comenzar en Bruma Vinícola.

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