Banca de Eduardo Olbés, Dilao con vista al Tepozteco desde Dilao
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Dilao nace con el fin de exhibir esculturas y trabajos de artistas. Como resultado de la imaginación de Eduardo Olbés, todo se expone a cielo abierto. Cerca del Tepozteco, con una vista que envidiaría cualquier lugar del Pueblo Mágico de Tepoztlán.

Dilao: más que amarillo, esculturas

El origen de Dilao surge de dilaw, que en tagalo es amarillo, palabra ad hoc para el escenario que florece en amarillo. Así como también enaltece las esculturas por los pastos y lo alto.

Alas, Eduardo Olbés

Y es que pese a tener muy marcado el tipo de trabajo, para Olbés es fácil hacer cosas gigantes para lucirse a cielo abierto como más íntimas. Como hacer un jardín secreto en donde sólo tú puedas ver qué hay dentro.

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Además de panorámica envidiable a la entrada del Pueblo Mágico, este espacio a cielo abierto está lleno de magia. Puesto que ofrece la posibilidad de apreciar las piezas desde perspectivas y distancias diferentes.

De manera juguetona, el espacio y acomodo fueron elegidos a propósito. Aquí y allá las esculturas interactúan entre sí y con los elementos del paisaje.

Fin de semana en Tepoztlán

Todos amamos los fines de semana, los planes rápidos y las escapadas que combinan a estos agentes.

Por ello te invitamos a que la próxima vez que salgas de paseo a Tepoztlán, lo consideres. Agrega a tu itinerario una visita a este espacio escultórico y no te arrepentirás.

Además de contar con 50 piezas en exhibición permanente, cada cierto tiempo Olbés invitará a tres artistas para compartir este espacio. En esta ocasión, invitó a Julio Martínez Barnetche que talla en piedra. A dato curioso, este artista ha hecho planchas y hornos a pura cantera.

Por otro lado, Juan Sánchez, es un artista plástico que experimenta con aluminio, fierro y otros metales. En cada pieza busca la manera de hacer referencias conceptuales sobre el cubismo y el constructivismo.

También están las obras de Valentina Wohlers, que diseña inmobiliario hecho a mano. Funcionalidad, narrativa y experimentación definen sus trabajos. Si te acercas pronto tal vez corras con la suerte de ver su trabajo fantasma: un juego de estancia para exterior hecha de pet. Como resultado queda la silueta de sillas que aparentan ser sillones y mesas en diferentes tamaños. Parecen de vidrio y aparte de únicas, son súper cómodas.

Y por último, Ivan Puig, explora el arte para invitar a la reflexión y cuestionamiento. Ironía, sarcasmo y conceptualidad son palabras que podrían definir su arte.

Así que, ¿qué esperas para ir a conocer este espacio único? Y quién sabe. Puede que hasta termines llevándote una fuente para tu jardín secreto.

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