Llegar al Triángulo Dorado en Tailandia fue un largo viaje. Después de 36 horas entre aviones y escalas en los aeropuertos –y sólo los aeropuertos– de París, Roma, Doha y Bangkok, tomamos un último vuelo de 45 minutos hasta Chiang Rai y manejamos una hora más hasta el Four Seasons Tented Camp (fourseasons.com/goldentriangle).

Se le llama así por su ubicación entre las fronteras de Laos, Myanmar y Tailandia. Un triángulo perfecto en medio de la naturaleza.

Al llegar, por más que intentamos abrir los ojos y la mente para probarlo todo de un bocado, el cuerpo, agotado, presenta una débil resistencia. Por suerte, el personal del hotel, acostumbrado a leer el pensamiento de los viajeros que llegan de todo el mundo, nos conduce a nuestra tienda acondicionada con todas las comodidades propias de la cadena hotelera. Pero, aquí, la vista que se abre a la selva infinita y el silencio profundo lo separan de cualquier otro albergue del planeta.

- Publicidad -

No te pierdas la historia completa de nuestra aventura en la edición de julio, suscríbete aquí.