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Al mirar al horizonte los enormes rascacielos se elevan por donde veas, la arquitectura de los edificios vistos desde el Bund son el cuadro que se pinta en el futuro, la perla oriental destaca entre ellos, lo que mis ojos logran ver es el concepto hecho y derecho de modernidad.

Al caminar por el lado oeste de Shanghái en el Bund, se logra percibir el ambiente europeo, las edificaciones al estilo francés e inglés llaman la atención de todos, el contraste que se hace entre un lado y otro es realmente grandioso.

El lado este de Shanghái o mejor conocido como “Shanhatan”, por los locales, este es un juego de palabras entre Shanghái y Manhattan, tiene únicamente 25 años pero el lado oeste tiene una historia magnífica escondida entre la urbe. Este es mi viaje al pasado estando en la promesa del futuro.

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Mi primera parada fue al templo del buda de jade, ubicado en el centro del barrio moderno, rodeado de grandes edificios y residencias, este templo sigue intacto gracias a la santidad e importancia del lugar. Aquí se encuentras dos de los cinco budas de jade blanco que en el año de 1882 un monje budista trajo desde Myanmar. La más imponente es el buda sentado, este mide 2 metros de altura con incrustaciones de ágatas y esmeraldas. La santidad y paz que pude sentir en ese lugar la he sentido pocas veces en mi vida. En la otra sala se encuentra el buda acostado, si prestas atención existen 2 budas en la misma salsa, el pequeño del lado derecho es el buda original y el del centro del salón es una réplica de 4 metros de largo traído de Singapur en el año 1989. Sin duda un templo lleno de pasado y de historia.

El día siguió y entre centros comerciales elite, dónde se encuentran las marcas más reconocidas de la alta moda, se encuentra otro templo budista, este me impactó con sus tejas doradas. El templo Jing’ an significa “templo de la paz y tranquilidad”, nombre muy adecuado ya que realmente es un oasis de calma. Este templo es vivienda actual de los monjes budistas y recinto del buda Sakyamuni, el más grande de china continental.

Al entrar pude ver como muchas personas prendían 3 inciensos en ofrendas a los budas y pedir por ellos mismos, hacían reverencia 3 veces, esto significa pasado, presente y futuro. Ahí mismo tuve la oportunidad de ver una ceremonia budista con cánticos y música tradicional. El contraste entre los edificios modernos contra el templo y el hogar de los monjes es realmente mágico.

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Ya eran las 18:45 cuando la guía nos llevó a una embarcación que sale del Bund para ver los edificios iluminados, nosotros tomamos el tour de las 19:15 para ver el atardecer de ida y que al regresar disfrutar de la noche, fue una experiencia espectacular, ver los dos malecones de Shanghái iluminados cada uno con su estilo y respetando su arquitectura. Del lado del Bund los edificios iluminados con luz cálida haciéndolos ver finos y elegantes, por otro lado los rascacielos con pantallas de plasma, luces LED y video mapping.

La noche cayó y me dirigí al barrio francés para cenar. Al llegar me encontré con una calle peatonal llena de vida, restaurantes, ánimo, y bares, sin duda el mejor sitio para terminar mi día. Este vecindario es el rey de la noche en Shanghái, cuando dan las 11 de la noche las luces de los edificios, pantallas de plasma y luces decorativas se apagan, el barrio francés despierta para recibir la fiesta y a todo aquel que quiera pasar un buen rato.

Por Raquel Jajati