Por la mañana la luz del sol pinta al río Chao Phraya de un color dorado metálico, los pintorescos barcos de madera típicos tailandeses se deslizan suavemente en sus turbias aguas. A la distancia se vislumbran los majestosos techos de los palacios reales de Bangkok, alzándose con un aire místico a las orillas del río. Este excesivamente transitado cuerpo de agua es el alma y el corazón de la capital de Tailandia, donde su pasado, presente y futuro se desencadena el caótico ritmo de la vida de sus ciudadanos.

El aroma a té de jazmín invade cada rincón de la elegante plataforma de madera del hotel Mandarin Oriental que sobrevuela el río Chao Phraya. El sutil perfume de esta preciosa flor se mezcla en el caluroso aire con aromas de curry y lluvia, creando el ambiente perfecto para descubrir las maravillas de esta tropical metrópolis. Durante más de 140 años, los viajeros se han aventurado a conocer esta cosmopolita ciudad hospedándose en el legendario Mandarin Oriental, Bangkok.

Un lujoso hotel de cinco estrellas en una de las ciudades más emocionantes del mundo, su estilo, servicio y excelencia única son emblemas de Bangkok, yendo mano a mano con el creciente reconocimiento de la ciudad como un destino turístico de lujo. Esta impactante propiedad a las orillas del río fue la segunda que adquirió el grupo hotelero y de la cual tomó su nombre, hoy en día sinónimo de sofisticación y alta hotelería.

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Al otro lado del Chao Phraya –tras un corto viaje un barco de madera de estilo tradicional– se alza el internacionalmente reconocido Oriental Spa. Por sus terapias pioneras enraizadas en una filosofía holística, es frecuentemente votado entre los mejores del mundo. El Spa se encuentra en una casa de madera de teca restaurada, donde se combina la antigua cultura y los rituales de Oriente con los tratamientos clásicos, mezclando técnicas tradicionales tailandesas y occidentales.

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Una de las ciudades más intrigantes de Asia, con magníficos templos y palacios, canales, mercados y una vibrante vida nocturna, Bangkok fue durante años un pequeño puesto comercial a orillas del río Chao Phraya hasta que el rey Rama I, primer monarca de la actual dinastía Chakri, lo convirtió en la capital de Siam en 1782. Desde entonces, Bangkok se ha convertido en el centro espiritual, cultural, político, comercial, educativo y diplomático, y en un tesoro nacional del fascinante país de Tailandia. Un día en Bangkok es un día de magia.

por Melanie Beard