- Publicidad -

¿Imaginas un destino paradisíaco donde los imponentes elefantes, cientos de templos budistas y hoteles de lujo, conviven en un mismo espacio? Esto es lo que pude disfrutar en mis recientes vacaciones en Chiang Mai, en Tailandia.

Tuve la fortuna de hospedarme en Four Seasons Resort Chiang Mai, que se encuentra sumergido en medio de la selva, con hermosas vistas panorámicas a las montañas y a los arrozales que, en conjunto aportan un estado de paz sin igual. 

Mi segundo hogar

Este espacio que se convertiría en mi hogar durante cuatro días, me dejó sin palabras desde que puse el primer pie. Su construcción de dos pisos, elegantes pabellones, magníficos puentes, el río que cruza al spa; así como los senderos de piedra volcánica que conducen a las villas y a la recepción, son detalles arquitectónicos dignos de admirar.

- Publicidad -

Desde que llegué me hicieron sentir como en casa. Además de la sonrisa cálida, me recibieron con una toallita húmeda, un delicioso té de jengibre frío para refrescar y un collar de flores que elaboran ahí mismo.

Lee: 7 consejos para viajar sola por primera vez

Como experta en el detalle, con más de 10 años de ser consultora de hospitalidad y servicio, debo decir que me sentí como pez en el agua. Las habitaciones impecables y amenidades por todos lados: té para preparar cuando gustes, frutas de la región y una explicación de su origen y otras características. La habitación, divina y amplia; lo mejor, la terraza asombrosa, con un sillón-columpio para descansar, salir a leer o relajarte, mientras contemplas los arrozales. 

El lujo de los detalles

Parte de la magia de este hotel es que por todos lados encontraba adornos hermosos, como las flores flotantes en una maceta de piedra, ¡simplemente espectaculares! La propiedad es enorme, así que podía moverme dentro de ella a pie o en carritos de golf. Además, un plus es que tienen una alberca común y otra sólo para adultos, ideal si vas en modo de descanso.

Mi segundo día arrancó con una clase de yoga outdoor a las 6:45 am, con vista a los sembradíos de arroz; lo cual lo hace especial, ese ambiente natural me rodeó de paz. Al terminar bajé a desayunar y me sorprendió observar que mientras eso pasa, había unos artesanos tailandeses que están tejiendo collares con flores y esto me hizo recordar en todo momento el lugar en el que me encontraba.

La próxima parada fue el spa del hotel, espacio acogedor con un ambiente mágico, donde las terapeutas dan un trato único, mientras ofrecen deliciosas galletas de arroz. En la sala de estar, después de explicarme todos los servicios, opté por disfrutar del masaje tailandés donde presionan las líneas de energía del cuerpo mientras combinan con el estiramiento muscular. Al terminar, quedé con una sensación de energía y tranquilidad que me urgía recuperar. De verdad tuve un reencuentro conmigo.

Lee: Cómo seguir haciendo ejercicio mientras viajas

En contacto con la naturaleza

En mi tercer día pude plantar arroz en compañía de la gente local. Me prestaron un outfit compuesto por jeans, botas largas y el sombrero que utilizan para no quemarse con el sol. Me sentí como toda una agricultora. No quería salir del Four Seasons, porque prácticamente tenía todo a la mano.

Además, cuando decidí disfrutar del aire libre a la orilla de la alberca, fue increíble porque me sentí atendida todo el tiempo; cada media hora están pendientes de los huéspedes. Se acercan para ofrecerte una toallita refrescante, agua, brochetas de frutas de temporada o incluso limpiar los lentes de sol. Si estás a gusto y decides tomarte una siesta solamente debes voltear boca arriba una piedra que tiene dibujada una vaca, la cual indica que deseas respeten tu descanso.

En mi último día, tuve una sensación de tristeza porque era hora de despedirme de ese paraíso. No quería dejar de disfrutar de la maravillosa experiencia que ofrece este espectacular recinto. El servicio, la pulcritud, las amenidades de las habitaciones, el spa, los sembradíos y la paz que irradia el lugar son maravillosas. Definitivamente es un destino que no te arrepentirás de visitar.

Hobbies  

1. Una manera divertida de aprender sobre una de las cocinas favoritas del mundo, es a través de una invitación en el Rim Tai Kitchen, experiencia gastronómica tailandesa dentro del hotel, donde múltiples estaciones interactivas de cocina en vivo esperan su exploración, desde ensaladas tradicionales hasta auténticos curris tailandeses y delicias al vapor, hasta platos de wok. Como tip participa en la experiencia de cocina con el chef.

2. Una visita al Warorot Market es clásica. La construcción de tres pisos se encuentra a la orilla del río, así que es fácil de ubicar. Encontrarás hasta lo que no te imaginas y es un auténtico mercado tailandés con productos de bajo costo, como ropa, accesorios de moda y productos para el cuidado personal al que debes acudir si olvidaste traer algo para el viaje. En este lugar encontrarás verdaderos platillos locales como: el chapuzón de chile rojo y verde (nam prik ong / nam prik noom) y la crujiente piel de cerdo (cap moo); déjate guiar por los olores de las grandes calderas de curry dulce (kaeng hangle) hasta los establecimiento con fideos khao soi y dips fritos de chile.

3. Por las noches, sí o sí debes dar un recorrido por el Chiang Mai Night Bazaar, bazar nocturno con artículos de todo tipo donde la negociación es parte de la diversión. Incluso si no necesitas comprar algo, te recomiendo degustar alguna botana de los puestos que viven ahí bajo las luces de colores brillantes y la música que provoca el ambiente.

4. Aunque en Chiang Mai hay más de 300 templos budista por visitar, el más cercano al hotel es Wat Pa Daraphirom; sin duda un lugar maravilloso y elegante, los ornamentos son increíbles y su arquitectura divina; lo mejor es que no es tan concurrido como otros, lo que te permite admirar a detalle su estructura.

Otro templo es Wat Phra Sing, uno de los más venerados de la ciudad que destaca por ofrecer la imagen del Buda Phra Phutthasihing. Está en la zona oeste del centro histórico, y cuenta con una impresionante estupa dorada en forma de campana.

Lee: El color del incienso al norte de Vietnam

Tips para sobrevivir en Chiang Mai

  • En Tailandia la forma correcta, respetuosa y más elegante para saludar es con una reverencia en la que al mismo tiempo que inclinas un poco la cabeza, juntas las palmas de tus manos a la altura del pecho. Es una manera muy respetuosa de saludar o despedirse, o simplemente de dar las gracias al mismo tiempo que sonríes.
  • Prácticamente todo se come con cuchara, se apoyan de un tenedor y no utilizan cuchillo porque todo es muy caldoso y suave.
  • La comida tailandesa es picante y muy condimentada, un tip importante es que normalmente tienes algún vegetal fresco (sin cocinar) en tu platillo. Pueden ser hojas de lechuga o rebanadas de jitomate que funcionan para bajarte el picor.
  • El tuk tuk es un transporte increíble, es como un bici-taxi mexicano pero muy rústico y algo folclórico. De hecho por ser un medio más eficiente que los coches, en Bangkok es mucho más caro tomar un Tuk Tuk que un taxi normal. También puedes utilizarlo sólo para dar un recorrido que, más o menos debe costar el equivalente a dos o tres dólares por 10 minutos de trayecto.

por Montserrat Barros