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Unos 1.200 monos viven en esta pequeña isla, en la que científicos soviéticos instalaron un centro de experimentación de vacunas, hasta que el lugar se transformó en una atracción turística, en los años 1990.

A los turistas se les recomienda enseñarles las manos vacías a los macacos más agresivos, que suelen robar comida, pero también gorras y hasta celulares.

“Se llevaron mis galletas y se me subieron encima”, contó Dinh Thi Hoa en esta pequeña isla de la bahía de Nha Phu, en el sur de Vietnam.

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“Ni siquiera me dio tiempo de abrir mi bolsa, ¡el mono me la quitó y la abrió!”, relató con una sonrisa, después de que un grupo de macacos arrasara con su bolsa.

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Se puede observar a los amenazadores monos como se apoderan de los paquetes de papas, botellas de agua y galletas de los turistas intranquilos en la isla, un lugar muy frecuentado pero considerado cruel por los defensores del medioambiente, que quieren que se ponga fin al turismo animal en el sudeste de Asia.

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Turismo animal en Vietnam

La isla de los Monos es uno de los innumerables puntos de turismo animal que hay por todo el país. En ella, los macacos manejan motos en miniatura, levantan peso y juegan con balones de básquet en una representación que termina con un mono en tutú pidiendo una propina al público.

En otros lugares de Vietnam, los visitantes pueden, por unos pocos dólares, cabalgar en elefantes y avestruces, o ver osos y tigres disfrazados actuando en circos.

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Algunos defensores de los animales consideran que estos espectáculos son una crueldad.

“Los monos no eligen caminar sobre sus patas traseras, montar en bicicleta o hacer otras cosas carentes de sentido y humillantes. Simplemente han aprendido lo que les pasa si no lo hacen”, denuncia Jason Baker, vicepresidente de campañas internacionales de la asociación PETA.

“Las agencias de viaje y los turistas deben dejar de comprar billetes para espectáculos crueles como el de la isla de los Monos”, añade.

Según el director de la isla de los Monos, nunca se golpea a los animales y son bien cuidados gracias al dinero de los turistas.