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Vive una experiencia sensorial en la Riviera Nayarit, un paraíso tropical en la costa del Pacífico Mexicano, rodeado de montañas, vegetación abundante y playas vírgenes que son el secreto mejor guardado de los surfers. Grand Palladium Vallarta Resort & Spa es un refugio inmerso en esa exuberante naturaleza, ideal para estimular los sentidos con experiencias únicas. 

Ubicado a 20 minutos del pintoresco pueblo de Sayulita y cerca de zonas arqueológicas y de gran riqueza cultural, el resort apuesta por una experiencia culinaria inigualable, al conectarte con tus cinco sentidos y envolverte en notas, sabores y aromas que te llevarán a un viaje de nostalgia y recuerdos a la infancia.

Un tesoro culinario

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Famoso por su gran experiencia internacional y originario de Jalisco, el chef Isau Zepeda apuesta por la gastronomía mexicana, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Zepeda crea platillos vanguardistas imprimiendo su carácter y utiliza productos locales y frescos para honrar las tradiciones y la cultura de México.

La experiencia gastronómica de cinco tiempos con maridaje, comienza en un escenario privilegiado con las mejores vistas a la Costa del Pacífico, donde el cielo se pinta naranja en hermosos atardeceres y refleja el mar. Incluso con un poco de suerte, es posible ver ballenas disfrutando de su libertad.         

El telón se levanta con mixología inspirada en el tequila, dando pie al comienzo de la cena, mientras música en vivo armoniza el ambiente. Para despertar el paladar, Grand Palladium Vallarta Resort & Spa ofrece como primer tiempo una ensalada de arúgula con manzana: marinada al orégano sobre una emulsión de queso de cabra al chipotle y perfume de cilantro con nuez caramelizada maridado con cabernet sauvignon. 

Como segundo tiempo se sirve una crema de langosta acompañada de un chardonnay del Valle de Parras que cautiva los sentidos. Para limpiar el paladar el chef ofrece un sorbete de jamaica al mezcal, que es la antesala del platillo principal. 

El plato protagonista es un mar y tierra: filete relleno de flor de calabaza y langosta acompañada con un puré de calabaza de castilla y una cama de mole de almendras con una tierra de café caramelizado. 

Para cerrar con broche de oro, una delicia de elote es servida junto a helado de vainilla, una salsa de chile guajillo y frutos rojos que se acompañan con el sabor ahumado de un mezcal. 

Al finalizar la cena, el escenario invita a la sobremesa para seguir disfrutando de largas charlas, un buen café o coctelería de primera, en un ambiente íntimo teniendo al mar de fondo. Es una experiencia fantástica.