El coche avanza por carreteras y caminos despavimentados acompañados, casi permanentemente, por el mar. Y, de pronto, el paisaje empieza a cambiar. Toma solo una vuelta al volante para que el azul del Pacífico quede atrás y, en su lugar, domine el verde de los viñedos. A medida que avanza el camino rodeado por plantaciones, se van descubriendo las construcciones...
- Publicidad -

Lo más visto