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America’s Musical Journey es la cinta, bajo la producción de MacGillivray Freeman, en la que el músico y compositor Aloe Blacc recorre diferentes ciudades de Estados Unidos, que han sido cuna de los ritmos que marcaron la historia de la música a nivel mundial.

Así, su paso por Nashville recuerda los orígenes del country, su visita a Nueva Orleans va al ritmo de jazz y Memphis, casa de Elvis Presley, traza el camino del rock and roll. Jams que el mundo ha reconocido como propios de Estados Unidos, pero que cruzan con decenas de países porque la identidad de esta nación de América del Norte es resultado de una mezcla macerada de distintas culturas.

“La música country, por ejemplo, es una combinación de los africanos y británicos que llegaron a la zona de Tennesse. Mientras el jazz, un poco más al sur, es una amalgama de los inmigrantes llegados de Francia y África”, dice Aloe Blacc. Por ello, los sonidos asoman entre sus acordes la lucha por los derechos de la sociedad afroamericana, la rebeldía británica y el folclore latino.

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Esta película, que hoy se proyecta en el Papalote Museo del Niño, refuerza la idea de que todos somos música y ésta nos refleja. “Surge cuando compartimos, cuando estás en familia, con amigos y platicamos. No tienes que ser profesional, no debes de tener instrumentos y no necesitas ser grabado. La industria musical debe sobrevivir y lo logra haciéndonos pensar que ellos son los productores y tú el consumidor. Te dice que tú no puedes producir música, que debes comprarla”, comenta Aloe, “pero es falso”.

Americas Musical Journey

Para los melómanos, “los 12 canales de sonido que ofrece el formato IMAX, crea la sensación de estar dentro, justo frente a Aloe, formando parte del concierto”, completa Shaun MacGillivray, productor de la cinta. Una experiencia que nos recuerda que los mejores viajes no pasan sólo por la vista.