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Contados son los escritores que describen con la misma destreza las manías de sus personajes como los matices del escenario que los envuelve. Éste es un recorrido por los libros que te hacen viajar sin pedirte pasaporte.

India

Hijos de la medianoche (1981)

Autor: Salman Rushdie

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“Nací en la ciudad de Bombay… hace mucho tiempo. No, no vale, no se puede esquivar la fecha: nací en la clínica particular del doctor Narlikar el 15 de agosto de 1947. ¿Y la hora? La hora es también importante. Bueno, pues de noche. No, hay que ser más… Al dar la medianoche, para ser exactos. Las manecillas del reloj juntaron sus palmas en respetuoso saludo cuando yo llegué. Vamos, explícate, explícate: en el momento mismo en que la India alcanzaba su independencia, yo entré dando tumbos en el mundo”.

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Rusia

Doctor Zhivago (1957)

Autor: Borís A. Pasternak

“Yo vivo en una populosa encrucijada de la ciudad. Moscú en verano, cegadora de sol, ardiendo en los asfaltos de sus patios, que lanza reflejos desde las ventanas de los pisos superiores y respira la floración de las nubes y de las calles, me rodea por todas partes y hace dar vueltas a mi cabeza, y quiere que para su gloria yo haga dar vueltas a las cabezas de los demás”.

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París

Rayuela (1963)

Autor: Julio Cortázar

“(…) me hartabas un poco con tu manía de perfección, con tus zapatos rotos, con tu negativa a aceptar lo aceptable. Comíamos hamburgers en el Carrefour de l’Odéon, y nos íbamos en bicicleta a Montparnasse, a cualquier hotel, a cualquier almohada”.

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Cuba

Nuestro hombre en La Habana (1958)

Autor: Graham Greene

“El saludo que había comenzado cerca de su decimotercer cumpleaños era en realidad un saludo de respeto, pues, aun para los elevados niveles de La Habana, Milly era hermosa. Tenía el pelo del color de la miel pálida, cejas oscuras, y su colita de caballo estaba cortada por el mejor peluquero de la ciudad. No prestaba atención a los silbidos, lo único que conseguían era hacerla pisar más alto: al verla caminar se podía creer casi en la levitación”.

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Nueva York

El guardián entre el centeno (1951)

Autor: J.D. Salinger

-Pero no es sólo el colegio. Es todo. Odio vivir en Nueva York, odio los taxis y los autobuses de Madison Avenue, con esos conductores que siempre te están gritando que te bajes por la puerta de atrás, y odio que me presenten a tíos que dicen que los Lunt son unos ángeles, y odio subir y bajar siempre en ascensor, y odio a los tipos que me arreglan los pantalones en Brooks, y que la gente no pare de decir…

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Japón

La casa de las bellas durmientes (1961)

Autor: Yasunari Kawabata

“El templo de las camelias se encontraba en una zona ruidosa y vulgar de la ciudad, y en el jardín no había nada digno de verse, excepto la camelia”.

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