hobbiton movie set, new zealand. Taken during summer.; Shutterstock

El cine, como la literatura, transporta a otros lugares. Ahorra el pasaporte –y de paso gastos por exceso de equipaje- para recorrer las calles y paisajes de países al otro lado del mundo. Pero cuando se trata de inspiración, son estas mismas imágenes las que se convierten en un motivo para elegir el destino del próximo viaje.

Estas son tres películas que cambiaron la tasa de turismo de algunas naciones.

Slumdog millionaire

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En 2009, la cinta firmada por Danny Boyle abrió la ventana tanto a la industria cinematográfica como turística de la India.

Haber sido ganadora de ocho premios de la Academia y convertirse en una de las más taquilleras, contribuyó a que este país asiático desarrollara el fenómeno conocido como “slum tourism”: viajes dedicados a visitar las zonas más pobres de un país. Así, su número de visitantes aumentó 25% en los meses siguientes a su estreno.

India. Shutterstock.

 

Sex and the city

Tras la llegada de esta serie a la pantalla grande (2008), varios operadores de tours modificaron sus itinerarios en la gran manzana para incluir lugares como el departamento de Carrie Bradshaw en Greenwich Village, Magnolia Bakery, la Biblioteca Pública de Nueva York, Louise K. Meisel Gallery (la galería de arte de Charlotte) y la boutique de Manolo Blahnik.

Magnolia Bakery, Nueva York. Shutterstock.

 

El señor de los anillos (trilogía)

Desde el 2001, los fanáticos de esta comunidad fantástica aumentaron en un 50% el turismo de Nueva Zelanda, buscando las mismas montañas.

Después, la segunda entrega de las Crónicas de Narnia reforzó esta tendencia y con ello, este país cercano a Australia, ha hecho de las películas la mejor herramienta para promocionar sus arrebatadores paisajes.

Nueva Zelanda. Shutterstock.