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Salvador Dalí utilizó su locura y su genio para plasmar escenarios surreales, imposibles e infinitamente bellos en sus obras de arte. Entre las dunas, los salares y los volcanes del Desierto de Atacama, estas magníficas pinturas parecen tomar vida. Bajo el cielo azul del norte de Chile se extienden paisajes que juegan con nuestra percepción y desatan nuestra imaginación; tomar un paso en este mundo de magia es adéntranos en los sueños y alucinaciones de Dalí, volviéndonos partícipes de un cuento de fantasía.

En el corazón del desierto se encuentra el pequeño y pintoresco pueblo de adobe San Pedro de Atacama, la base para todas las expediciones y aventuras que nos llevan a explorar este surreal destino. Entre sus pequeñas calles, donde un fino polvo rojo danza en la brisa, se encuentra el punto de partida para experiencias inolvidables en el desierto: Awasi Lodge. Detrás de un centenario muro de adobe este hotel boutique se ha dedicado a crear expediciones hechas a la medida.

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Por la mañana platicamos con nuestro guía privado, ojeando un extenso mapa del Desierto de Atacama y eligiendo las aventuras del día. El resto de nuestro tiempo transcurre en la exploración de las maravillas que nos rodean, adentrándonos en este fascinante mundo con un Jeep todo terreno, la cámara en mano y una insaciable sed por descubrirlo todo.

El impactante volcán Licancabur se alza a la distancia y a nuestros lados vemos llamas pasear tranquilamente por los caprichosos caminos que nos llevan al Paso de Jama. Nos dirigimos hacia la Caldera de la Pacana en una de las expediciones más largas que se hacen desde San Pedro de Atacama. Después de cruzar salares cubiertos en hielo y nieve, las extrañas formaciones rocosas de los Monjes de la Pacana y las drásticas montañas de piedra llamadas Catedrales de Tara, llegamos a nuestro destino final: El Salar de Tara. El tiempo se detiene, acelera, se sale de control. Las inentendibles dimensiones del espacio que nos rodean distorsionan el pasar de los minutos y las horas. Los vivos colores verdes, azules y rosados del salar contrastan con la arena rojiza y anaranjada del desierto a su alrededor. Arbustos amarillos enmarcan las orillas del Salar, flamingos rosados caminando delicadamente entre ellos.

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Gozando de picnic impromptu preparado por nuestro guía de Awasi, nos sentamos a observar este escenario mágico, sumergiéndonos en este mundo de fantasía que ha logrado insertarse en nuestra realidad.

Camino de regreso a San Pedro de Atacama nos detenemos en La Laguna de Tebinquiche para ver le puesta de sol. El Desierto de Atacama cobra vida y sus colores comienzan a jugar, tornándose morados, rojos y azules hasta que comienza el reino de la obscuridad y el cielo se convierte en el escenario de una maravilla más: la Vía Láctea se extiende de horizonte a horizonte, brillantes diamantes danzando sobre nosotros, despidiendo a un día de magia pura.

por Melanie Béard