Donkey on Stairs in Thira, Santorini Island, Greece; Shutterstock
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Santorini es una de las islas Cícladas que se ubican en el Mar Egeo en Grecia. Una erupción volcánica la devastó en siglo XVI antes de Cristo dando lugar a un paisaje escarpado y encantador. Con su forma de media luna la isla tiene imán para miles de turistas que cada año llegan a ella para recorrerla y admirar el contraste entre el azul del mar y sus blancas construcciones. Pero muchos de ellos no suben por sus inclinadas calles caminando, sino que lo hacen alquilando burros que trabajan sin parar.

Durante años estos animales han sido uno de los principales medios de transporte para los turistas que visitan la isla. Suelen trabajar jornadas de más de 12 horas sin descanso, normalmente bajo temperaturas mayores a los 30 grados centígrados, pero eso está por cambiar.

SANTORINI, GREECE -Shutterstock

La fundación británica The Donkey Sanctaury y un grupo de Facebook llamado Help the Santorini Donkeys trabajaron durante años para persuadir a los legisladores griegos y lograr que proclamaran una ley que proteja a los animales trabajadores, asegurándoles jornadas de trabajo dignas y evitando a toda costa el maltrato animal (normalmente los burros no recibían ni alimentación ni hidratación suficiente).

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Tras una reunión el pasado 28 de julio se acordó limitar el número de horas que un burro puede trabajar y el peso que debe de cargar (nunca más del 20% del peso total de su cuerpo). Los legisladores también prometieron suficiente sombra y alimentación para los burros de Santorini.

¿Nuestra recomendación si vas a Santorini? Aunque haya una nueva legislación, camina. Los burros y tu cuerpo te lo agradecerán.