Foto: Alex Pérez para Unsplash

Florencia es una de las ciudades más visitadas de Italia. Cada año -y en especial, cada verano- sus calles se llenan de turistas listos para recorrer cada punto de interés y disfrutar cada bocado, sea dentro de un restaurante o fuera de este.

Sin embargo, ayer, después de un verano sumamente activo, la ciudad decidió prohibir a los visitantes comer en las calles principales: Via de’ Neri, Piazzale degli Uffizi, Piazza del Grano y Via della Ninna; todas en el centro de Florencia.

“Está prohibido comer cualquier tipo de comida mientras se está detenido en la banqueta, en la entrada de una tienda o frente a una casa”. Así leen los pósters colgados alrededor de la ciudad. Estos aclaran también que la prohibición no aplica durante todo el día, sino durante los horarios de comida y cena (de 12:00 del día a 3:00 de la tarde y de 6:00 a 10:00 de la noche).

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Aquellos que sean descubiertos comiendo, tendrán que pagar una multa de entre 150 y 500 euros.

Foto: Juliana Malta para Unsplash

Esta drástica medida planea reducir la basura en las calles, así como la densidad de las multitudes que se forman alrededor de las cafeterías, complicando el paso. Es tal el enojo de la sociedad, que voluntarios locales se turnan de jueves a sábado para estar al pendiente del cumplimiento de la norma, aunque ellos no tengan autoridad de imponer ninguna multa.

No es la primera vez que Italia se opone al comportamiento de los turistas; el país se ha visto frente al conflicto de reconciliar el flujo de turismo con la comodidad de los locales. En Venecia se han implantado medidas para controlar el paso de personas al centro histórico, mientras que en Roma se prohibió la instalación de picnics alrededor de las fuentes y otros monumentos durante los meses de verano. El año pasado, el alcalde de Florencia pidió a los turistas no usar las escaleras de las catedrales para sentarse a comer.