View at Tiber and St. Peter's cathedral in Rome; Shutterstock
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Como si no bastarán sus encantos, Roma acaba de inaugurar una nueva playa a orillas del río Tíber entre los distritos de San Paolo y Marconi, a unos pasos del centro histórico de la ciudad. Emulando lo que París hizo a orillas del río Sena y del Bassin de la Villette, Roma busca ofrecerles a los ciudadanos la opción de disfrutar de un día de sol y arena sin tener que salir de la ciudad.

Los terraplenes abandonados que corrían a lo largo del río han sido reemplazados por una playa con sombrillas, áreas verdes, canchas para jugar voleibol, camastros y una verdadera vuelta a la vida. Y aunque nadar en el Río Tíber está prohibido debido a la contaminación excesiva, el plan impulsado por Virginia Raggi, la alcaldesa de la ciudad ha sido bien recibido por los romanos.

Las playas son temporales y aunque cerrarán al terminar el mes de septiembre debido al inicio de la temporada de frío, prometen regresar el próximo año.

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Junto con el festival cultural y gastronómico Lungo il Tevere (A lo largo del Tíber en italiano) que reúne cada año a decenas de artistas en conciertos al aire libre a orillas del río y el mural que artista sudafricano, William Kentridge, pinto en los muros que dan al río en 2016, una zona que hace unos años lucía olvidada rebosa ahora de vida, color y alegría.

Las playas abren diariamente de 8.00 a 14.00 horas y la entrada a ellas es gratuita.