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Sabemos que la historia del Titanic fue muy famosa por la película de James Cameron de 1998 con Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, sin embargo, hay una historia muy diferente a la que todos conocemos de este barco del que se supone que “ni Dios podría hundir”.

Visitamos las tres Provincias Marítimas de Canadá: Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island. Todas ellas con paisajes hermosos que parecían ser sacados de una pintura, sin embargo en una de ellas, en Nueva Escocia específicamente, se encuentra El Cementerio de Titanic, pues Halifax, la capital de esta región, era el puerto más cercano a donde se hundió este trasatlántico. Sí, más cercano que Nueva York y de Boston.

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Aquí en Halifax existen 150 cuerpos enterrados. La instrucción era traer sólo los cuerpos que pertenecían a la primera clase, sin embargo las autoridades no hicieron caso y trajeron a todos los cadáveres que encontraron, la mayoría de ellos, pertenecían a la tripulación.

Hasta donde se sabe, en el Titanic iban abordo 2,228 pasajeros y sólo había 16 botes salvavidas, pues tener más de ellos, implicaba invertir más dinero y no se veían estéticamente bien.

Este enorme trasatlántico zarpó una mañana del 10 de abril de 1912 y lamentablemente, se hundió en la madrugada del 15 de abril en cuestión de tres horas, debido a un choque con un iceberg. Cuando se pidió ayuda a Nueva York, fue la primera vez que se implementó el termino de ayuda:”S.O.S”. El llamado de auxilio lo recibió un joven de 17 años que llevaba dos días en su puesto de trabajo. Cualquier persona hubiera creído que se trataba de una broma, pero el muchacho en cuestión se lo tomó muy en serio y corrió a pedir ayuda a las autoridades pertinentes.

La segunda instrucción del capitán Edward Smith después de la llamada de S.O.S, fue cerrar los compartimientos de las personas que venían en tercera clase, los inmigrantes, pues seguramente ellos pelearían contra la primera por obtener un lugar en los botes salvavidas. Así es que casi todos los pasajeros que venían en la última parte del barco, no sobrevivieron.

Pero, ¿qué hay detrás de la historia de los pasajeros? Obviamente, la historia de amor de Rose y Jack Dawson, era meramente ficticia, sacada de la mente de Cameron. Pero aquí viene lo interesante, aunque estos personajes fueron un invento del director y escritor, sí existió un Jack Dawson. James Cameron no lo sabía y aunque para hacer la película visitó el cementerio, nadie le dijo que en realidad existía una persona con ese nombre. De este hombre no se sabe mucho, pero se conoce que era tripulante del barco y que se dedicaba a poner carbón en la hoguera para que el Titanic tuviera combustible.

¿Coincidencia? Puede ser, pero de que hay una fuerte energía que envuelve a la historia del Titanic, eso es un hecho.