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Aunque nos duela perder unas cuantas horas de ese precioso tiempo de sueño, entre más temprano llegues al aeropuerto, menos terrible será la experiencia.

Estudios han demostrado que los vuelos a primera hora de la mañana tienen menos probabilidades de retrasarse que los de la tarde y la noche. Para evitar demoras, lo mejor es salir antes de las 8 a.m., de acuerdo con los datos compilados por FiveThirtyEight. A partir de ahí, los tiempos de demora solo se acumulan hasta que alcanzan su punto máximo aproximadamente a las 6 p.m.

El desempeño a primera hora de la mañana se explica mejor por el tráfico aéreo. A medida que los aviones se acumulan y esperan el despegue, los controladores del tráfico aéreo comienzan a retrasar las salidas y los aterrizajes. Y los vuelos matutinos son aún menos propensos a las turbulencias. La mayoría de las tormentas eléctricas (y su consiguiente aire inestable) tienden a ocurrir en la tarde, según el Laboratorio Nacional de Tormentas Severas.

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Y para aquellos que no pueden soportar multitudes, los aeropuertos son relativamente menos concurridos en las horas de la mañana. Los datos de tráfico de Google muestran que el aeropuerto JFK de Nueva York alcanza su cantidad máxima de viajeros desde el mediodía hasta las 10 p.m. Los Angeles International está más ocupado desde las 11 a.m. hasta las 9 p.m.

De hecho las aerolíneas a menudo venden su primer vuelo de la mañana más barato que los que se realizan más tarde, simplemente porque la mayoría de las personas prefieren dormir, según FareCompare.

Así que haz el esfuerzo de levantarte temprano. Podrás dormir profundamente en el avión sabiendo que evitaste una experiencia miserable si hubieras volado más tarde.