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Estar en Europa por primera vez puede ser una bendición o una maldición. Aunque nunca olvidarás momentos únicos en tu vida como ver la torre Eiffel o pasear en una góndola por los canales de Venecia, si no vas preparado, estos bellos recuerdos pueden quedar opacados por errores de novatos.

Para evitar que pase, hemos juntado todo lo que no debes hacer del otro lado del océano. Aprender de los siguientes errores de novatos minimizará el estrés de viajar, ahorrando a la vez tiempo y dinero.

Tomar un taxi

No, ni siquiera desde el aeropuerto. La mayoría de las ciudades europeas tienen transporte público confiable, así que úsalo en cuanto llegues. Esto no sólo te hará sentir mejor en la zona, también ahorrarás dinero al evitar las altas tarifas de los taxis. Y sí, incluso está la opción de caminar, no dejes la oportunidad de experimentar las calles históricas.

Comprar boletos de último momento

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Esperar a tener boletos para museos o lugares populares ya estando ahí es una mala idea. Hacerlo de último momento -en especial en París y Roma- te dejará en una terrible fila o peor, que la capacidad del recinto se llene y no puedas entrar. Es mejor que reserves por adelantado.

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Comer en el primer restaurante que veas

No te sorprendas si la opción fijada por la multitud de turistas no es tan buena como pensabas. Cuando se trata de comida no tomes cualquier oportunidad. Haz tu investigación y haz un itinerario de comida por separado con reservaciones en lugares locales importantes que quizá puedan ser más accesibles o valgan la pena.

Llevar mucho efectivo

No te preocupes, muchos lugares actualmente aceptan tarjetas de crédito y te apostamos a que tienes una en tu cartera que no te cobrará cargos por transacciones en el extranjero (si no ve viendo sacar una). Si bien es bueno cargar algo de efectivo, no lleves una tonelada.

No pasar mucho tiempo fuera

Los europeos aman comer y beber fuera, así que haz lo mismo. Lleva un mantel de picnic, elige algunos refrigerios de una tienda y ten una comida en una plaza o cerca de un río. Es algo amigable para tu presupuesto y una manera divertida de cambiar las cosas para que no comas afuera constantemente.

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Olvídate de checar el plan de tu teléfono

Cada vez más compañías telefónicas están incorporando roamming internacional en sus planes. Lee los detalles de tu plan o hazle una rápida llamada a tu compañía unos días antes de tu viaje si tienes datos para el extranjero.

Pedir todo el pan y el agua

Quizá pienses que es una cortesía, pero en varios restaurantes no son gratis y rápido puede elevar tu cuenta. A menos que los quieras, asegúrate de rechazar esa canasta de pan cuando te sientes. Y para evitar deshidratarte de manera costeable, agarra una jarra de agua en una tienda de conveniencia, llena una botella y llévala contigo.

No reclamar tu reembolso

Si fuiste a Europa de compras, eres elegible para un reembolso del IVA. Todo lo que necesitas es pedir en la tienda la debida documentación y enseñarla a los agentes correspondiente en el aeropuerto. El proceso exacto podría variar en cada país, pero tener dinero de vuelta hace que valga la pena el intento.

Ignorar el tiempo de 24 horas

Si tienes una agenda o tienes planes, recomendamos configurar a 24 horas, u horario militar, el reloj de tu teléfono, y asegurarte de no perderte nada.

Minimizar la comodidad

Sin importar a dónde vayas, habrá caminatas incluídas y es esencial empacar acorde. Explorar en un atuendo o calzado incómodo no es broma. No seas de las personas que se quejan y atrasan a otros por traer un atuendo inapropiado. Créeme, he estado ahí, he hecho eso, y es penoso para los demás.

Descuidar la sonrisa

Aunque recuerdes no hacer las cosas de esta lista, habrá algunos baches en el camino. Sin embargo, no debes dejar que un error te haga caer, porque al fin de cuentas estás de vacaciones y en un lugar hermoso. Respira hondo y disfrútalo.

Por Isis Briones