- Publicidad -

Levante la mano quien piensa que entre más lejano y más largo sea el viaje mayor felicidad le traerá. Sí, yo también era de esa idea. La cosa es que, a veces, la realidad nos da en la cara y resulta que son otros ingredientes los que se necesitan para experimentar una travesía digna de un lugarcito feliz en nuestra memoria.

Así me pasó al recorrer, en menos de una semana, algunos destinos de Guanajuato, un estado del Bajío mexicano ubicado tan solo a una hora de vuelo de la Ciudad de México o de Monterrey; o a tres horas en auto de Guadalajara.

Es realmente un sitio cercano, y aunque se trata de una de las entidades más pequeñas del país, tiene todo lo que se necesita para armar una buena ruta en carretera: paisajes donde perder la mirada y lugares que invitan a hacer un alto en el camino. Destacan las minas abandonadas y hoteles boutique de Mineral de Pozos, un antiguo pueblo fantasma que resurgió gracias al turismo; los exquisitos tratamientos de spa y la cocina de autor en San Miguel de Allende (nombrada Ciudad Patrimonio por la UNESCO); algunas casas productoras de tequila y vino cerca de León y, por supuesto, las famosas momias, algunas claves de la historia nacional y la arquitectura única que se concentra en Guanajuato capital.

- Publicidad -

San Miguel de Allende: 3 experiencias fuera del radar que debes disfrutar

Para mantener vivo mi asombro, ayudó ir acompañada por un par de extranjeros, quienes eran capaces de ver con ojos frescos lo que me resulta cotidiano, por ejemplo, los puestos de antojitos callejeros (uff, las picositas guacamayas), los mercados (el Hidalgo, en la capital, nos enamoró por su arquitectura, a cargo de Ernesto Brunel y Antonio Rivas Mercado), o los centros coloniales con su tradicional jardín central e iglesia (coincidimos que en belleza, pocas le ganan a la Parroquia de San Miguel Arcángel).

El recuerdo de ese mini road trip me hace pensar en lo que sugiere el filósofo Alain de Bottom en El arte de viajar (2002): incluso se puede hacer un viaje alrededor de tu habitación, inspirado en la obra del francés Xavier de Maistre, basta ir con la imaginación despierta y prestar atención a los detalles.

 

Por Analine Cedillo