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Una visita al desierto, por sí sola, es sorprendente. Pero puedes disfrutarlo todavía más, deslizándote por sus dunas en una tabla de sandboarding. Aunque podría parecer extremadamente complicada, la realidad es que esta actividad es bastante sencilla, porque la consistencia de la arena provoca que la caída sea lenta. Al no tener que controlar la velocidad, es fácil alcanzar el equilibrio. Eso sí, las caídas son garantía, y desde arriba de la duna suelen verse aparatosas, pero la velocidad ayuda a que no lo sean.

Si esta es una de esas actividades que te gustaría vivir alguna vez en la vida, descubre los mejores escenarios para practicarla. En cualquiera, recuerda usar jeans, zapatos ajustados y manga larga, para evitar que el roce con la arena pueda generar una quemada.

Merzouga, Marruecos

Louis Hansel/Unsplash

En el Sahara, muy cerca de la frontera de Marruecos con Argelia, se encuentra Erg Chebbi, una expansión de dunas de arena gigantes, perfectas para practicar sandboarding. Para llegar a esta, lo mejor es hacerlo en cuatrimotos. Esta, por sí sola, es una experiencia llena de adrenalina, gracias a los giros y saltos incidentales provocados por el movimiento de la arena cuando pasa el vehículo que va al frente. Una vez en Erg Chebbi, es momento de sacar las tablas que se deslizarán por las dunas. Conforme se gana práctica y confianza, se va alcanzando mayor tamaño, hasta los 150 metros de altura.

Ica, Perú

Keith Hardy/Unsplash
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Perú es un país lleno de regiones desérticas y una de las más espectaculares se encuentra en Ica. Ahí, la experiencia comienza con un paseo en buggies, que alcanzan altas velocidades al saltar entre las dunas. Después del paseo, llega el momento de practicar sandboarding. Aquí probarás distintos estilos, como el slalom, que implica bajar haciendo zigzag entre banderines; boardercross, una carrera de obstáculos y big air, con saltos gigantes sobre una rampa.

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Tottori, Japón

Breanna Galley/Unsplash

Aunque Japón no sería una opción obvia, tiene algunas de las dunas más impresionantes del mundo. Frente al mar, dentro del parque nacional de Sanin Kaigan, las dunas de Tottori alcanzan 50 metros de altura. Después de deslizarte por ellas, puedes probar otras actividades, como paseo a caballo o paragliding, exclusiva para los más aventureros. A pocos metros, se encuentra The Sand Museum, que exhibe inmensas esculturas de arena de artistas de todo el mundo.