Shutterstuck
- Publicidad -

Con sólo unos ligeros cambios en tus hábitos podrás convertirse en un viajero más feliz e inteligente.

Últimamente los viajeros ocupan mucho de su tiempo en escoger destinos que puedan ser altamente fotografiados para sus redes sociales. Incluso basan el éxito de sus vacaciones en el número de likes que reúnen en esa semana.

Sin embargo, para tener un mejor destino, no sólo es necesario el tener “una vista bonita”, sino el involucrarse en la cultura del lugar y el enriquecimiento personal que deja el viaje.

- Publicidad -

Por ello, es bueno el prepararse para poder exprimir diversas experiencias que te permitirán gozar las vacaciones. Para conseguirlo es necesario cambiar algunos hábitos no sólo en el día a día, sino en las propias vacaciones.

Viaja lento y conoce el lugar

Alex Reynolds, quien dirige el blog “Lost with Purpose” explica que: “En lugar de subir a un avión o tren a una nueva ciudad o país cada dos días, pasa más tiempo en menos lugares”, así ahorrarás dinero y podrás conocer el lugar a fondo, y no “por encima”.

“No tengas miedo de tomar cuatro o cinco días para explorar un área. Los costos de transporte se acumulan rápidamente, y quedarse allí puede reducir los costos como usted no lo creería”. Un gran consejo que te permitirá, de verdad, conocer el lugar, y no sólo tener una foto del horizonte.

Lee: La agencia que vende viajes sorpresa, sólo debes decir tu presupuesto

Utiliza el cajero automático

Usualmente cuando pagas con la tarjeta olvidas cuanto gastas. Vaya, tienes una idea, pero no puedes, de verdad, ahorrar. Por ello, Alexandra Talty, quien vive en Beirut y escribe sobre cómo viajar de manera financieramente responsable, afirma tener un “presupuesto de cajero electrónico”.

Es decir, “decido cuánto dinero puedo gastar por semana y simplemente lo saco en efectivo. Usé esta táctica para ahorrar 15 mil dólares para mudarme a Beirut”, afirma.

De esa manera no gasta más de lo que ya sacó y puede tener un ahorro real.

No tomes todas las vacaciones en foto o video

Reynolds es fotógrafa, y ni siquiera ella está con la cámara en la mano todo el viaje. “A veces dejo la cámara y disfruto el momento. No todos los paisajes que lucen impresionantes hacen una gran foto y no todos los platillos necesitan ser subidos a Instagram”, afirma.

“Cuando se viaja se necesita ver el mundo con los propios ojos y no por la pantalla o la mirilla”.

Sé más flexible

Hay gente que planea todo en sus vacaciones, incluso el minuto a minuto. Pero el permitirse fluir con el destino es darle la oportunidad de llevar el viaje al siguiente nivel. “Si tienes un itinerario muy estricto sin espacio para maniobrar, no hay posibilidad de que seas espontáneo y aproveches las oportunidades”, dice Reynolds. “Muchos de los mejores recuerdos de mis viajes no fueron planeados; Comenzaron cuando me tomé el tiempo para hablar con una persona al azar en la calle o para decir ‘sí’ cuando la gente me invitó a unirme a ellos a una salida. No tengas miedo de deshacerte de tus planes, ¡y te sorprenderá ver dónde terminas!”.

Vive con un presupuesto inferior

David Rosell, quien es planificador financiero y autor, ha viajado a 65 países, por lo que podemos tomarlo como un experto en la materia. David sabe como estirar el dinero para aprovechar al máximo cada uno de sus viajes y la clave se llama “ahorro”.

“En lugar de trabajar siempre por dinero, hay que hacer que el dinero trabaje para usted viviendo por debajo de sus medios e invirtiendo la diferencia para sus futuros viajes”. Es decir, vive con menos de lo que lo harías, así cuando estés de viaje estarás acostumbrado a medirte en los gastos.

Lee: Los millennials viajan a los mismos lugares para ahorrarse la fatiga de buscar otras opciones

Elimine los gastos intrascendentes

No tenemos idea de cuántas cosas se compran solo por que nos las ofrecieron. Gastos que van desde un dulce en la fila para pagar un servicio, una galleta extra en el café o un recuerdo en un viaje. Si queremos hacer válido el punto anterior, se debe modificar el estilo de vida y hacer recortes en los gastos intrascendentes.

Rosell afirma que se pueden ahorrar hasta 10 dólares diarios eliminando estas compras. ¿Imaginas lo que se puede hacer con 300 dólares extra al mes?

No compres ese café esta semana

Un movimiento clave para dejar de hacer esas compras es el motivarnos pensando en lo que se hará con ese dinero, en lugar de pensar en lo que estamos dejando de comprar. David Rosell nos cuenta que si no compramos un día un café con leche lo que se logra es “tener la libertad financiera no solo para hacer que un café especial sea parte de su vida diaria en el futuro, sino también para disfrutar de un café expreso en lugares como Venecia, Barcelona, Ámsterdam, o donde tu corazón lo desee”.

Entrégate al 100 a tu viaje

De nada sirve tomar un avión si cuando llegas a tu destino sigues en tu ciudad debido al contacto con el teléfono celular. Ese desapego de la vida laborar no se logra de la noche a la mañana, pero es una ventaja que se puede explotar al momento de estar de viaje. “Una cosa que trato de hacer cada año es tomarme por lo menos dos semanas con un descanso total de Internet y mi teléfono”, afirma Talty. “Esto significa que no hay comunicación alguna. Siempre que hago esto, estoy más comprometido con el lugar donde visito y también tengo más energía para mis proyectos creativos”. En pocas palabras: vive en donde estás.

Lee: Gastar en experiencias te hacen una mejor persona

Viaja a lugares que abran tus ojos

No gastes tus vacaciones en destinos que te mantengan dentro de las paredes de un resort. Sal de ahí, ve a donde viven los locales, dónde comen, donde se divierten. Rosell llevó a sus hijos a Cuba y dice que quedaron enamorados de la isla, pero también lograron apreciar su vida diaria, en casa. Ahora tienen bastante clara la diferencia de “tiempo de vacaciones” a los días regulares, lo cual se agradece como padre, agrega.

Crea tu buena suerte en el viaje

Siempre escuchamos que la gente tiene “buena suerte” o “mala suerte” en este viaje. Rosell dice que nosotros somos capaces de “colocarnos en posiciones donde podamos tener suerte. La suerte tiene menos que ver con lo que te sucede y más con cómo piensas y actúas”. Para estar en esas posiciones de buena suerte es necesario el tener los anteriores consejos en mente. El ahorro diario, el disfrutar cada situación siendo flexible, el no estresarnos si la visita al museo dura 30 minutos más de lo planeado. Hay que prepararse para crear esa buena suerte.