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Marruecos suele ser un exótico destino lleno de especies, calor, dunas de arena y playas, pero recientemente una de sus principales atracciones se ha visto en peligro. Y no podrás creer por qué.

En la pequeña playa de Monica, cerca de Casablanca, solo una duna sobrevive a los voraces constructores. Aquí, como en otras partes de Marruecos, se saquea la arena para alimentar a la boyante industria de la construcción.

Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre la explotación de arena en el mundo, publicado a mediados de mayo, pone de relieve el papel de las “mafias de la arena” en la desaparición de las playas marroquíes.

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La mitad de la arena utilizada cada año en la construcción en Marruecos, es decir 10 millones de metro cúbicos, es extraída de forma ilegal, según este informe.

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“En todo el litoral de la ciudad, las dunas han desaparecido”, se lamenta Jawad Hadi, mirando la costa de Mohammedia, ciudad cercana a Casablanca (oeste), donde se encuentra la playa de Monica.

Este activista ecologista de 33 años dirige la Asociación Nacional de Protección de Medio Ambiente y de su Litoral (ANPEL). “A este ritmo, pronto solo quedarán las rocas”, dice Adnane Afouss, miembro de esta asociación.

La arena, segundo recurso natural más utilizado en el mundo después del agua según el PNUMA, es un componente esencial del hormigón. En todo el mundo, playas y ríos son explotados, legal o ilegalmente con ese fin.

(Photo by Artur Widak/NurPhoto via Getty Images)

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Playas despojadas

En Marruecos, se extrae la arena para la “construcción de infraestructuras relacionadas con el turismo”, según el PNUMA.

Como consecuencia de ello, las costas van erosionándose y las playas se reducen. “Si sigue la construcción hay un riesgo de ir hacia la destrucción de la principal atracción natural de los visitantes: las playas”, advierte la organización de la ONU.

En Marruecos, el robo de arena de playas o dunas litorales puede acarrear penas de entre uno y cinco años de cárcel.

 

Mafias de la arena

Más al sur, entre las ciudades de Esauira y Safi, las “mafias de la arena” transformaron una extensa playa en un paisaje rocoso, se lamenta el PNUMA.

Mientra que las “mafias de la arena operan de contrabando”, “notables, parlamentarios o militares retirados disponen de autorizaciones que les permiten sobreexplotar los yacimientos”, denuncia.

El Estado marroquí ha presentado sin embargo la protección medioambiental como una de sus prioridades, sobre todo desde que organizó la COP22 en 2017.

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Información AFP