Paso Stelvio, Italia | Unsplash
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Alrededor del mundo existen carreteras desafiantes, solo aptos para quien presuma de poseer nervios de acero. Pero en estos road trips, la adrenalina no es la única recompensa –los inhóspitos paisajes naturales también lo son.

Al sur de Chile, la Carretera Austral se extiende por 1,240 kilómetros que pasean, de forma abrupta, por fiordos, glaciares, volcanes, montañas, lagos y ríos. Aquí vale la pena ir con calma y parar constantemente, pues los escenarios obligan a no llevar siempre la vista al frente.

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Lo mismo sucede del otro lado del mundo, en la Trollstigen (que se traduce como “carretera de los trolls”) de Noruega. 106 kilómetros ascienden por una pronunciada montaña hasta alcanzar un mirador elevado que ofrece vistas del valle y un silencio absoluto. El tramo conocido como “la escalera del troll” regala un momento de absoluta tranquilidad que contrasta con la adrenalina generada al llegar a este punto, pues es necesario pasar por pendientes empinadas y curvas cerradas.

Carretera Austral, Chile | Unsplash

Con una apariencia similar, pero un mayor nivel de dificultad que otras carreteras, Paso Stelvio, en la frontera de Italia con Suiza, reúne 48 curvas de casi 180 grados. Mide 24 kilómetros de largo y alcanza una altura de 2,757 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la cima de la montaña. Su agresivo diseño y las condiciones climatológicas extremas obligan a cerrar la carretera de noviembre a mayo, y la convierten en una de las carreteras más peligrosas del planeta (y un auténtico reto para los aficionados de los road trips).

Al norte de la India, en la provincia de Ladakh, el sendero de Khardung La entra en esta misma categoría de dificultad, no por tener un diseño serpenteante, sino porque llega abruptamente al punto más alto alcanzado por cualquier carretera del mundo. Paseando entre valles, el camino se eleva hasta 5,600 metros sobre el nivel del mar, en donde un letrero de madera previene que “por la altura, es recomendable no pasar más de veinte minutos aquí para prevenir mareos graves”. Por lo mismo, es importante subir a una velocidad moderada y hacer distintas paradas en los puntos señalados para que el cuerpo se aclimate sin sufrir un accidente.

Trollstigen, Noruega | Unsplash

De vuelta a México, la carretera que se adentra en las Barrancas del Cobre también ofrece una experiencia llena de adrenalina. En uno de los sistemas de barrancas más largos y profundos del mundo, el camino se sumerge entre formaciones volcánicas de alrededor de treinta millones de años de antigüedad.

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Además de estar formado por bajadas empinadas y curvas pronunciadas, el tramo está cubierto por una capa de arena que cae desde las paredes rocosas y que, al mezclarse con el agua de lluvia, crea un tipo de lodo que puede desestabilizar el coche. Para disfrutar de los road trips sin complicaciones y disfrutar el paisaje natural que lo rodea, no hace falta nada más que moderar la velocidad.