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Diferentes estudios y rankings internacionales califican los proyectos implementados en diferentes países, a favor del bienestar de sus habitantes: educación, tecnología y demanda laboral, entre otros aspectos que intervienen significativamente en la salud física y mental de su población y, en consecuencia, los convierte en un lugar deseable para vivir.

La calidad de vida de los habitantes de esta ciudad suiza, la relación con el medioambiente y su estabilidad económica fueron los factores que, en 2016, le otorgaron el título de la Ciudad Más Sustentable del Mundo. Y es que, cuando la ley dictaminó, hace 125 años, que 30% del país debería conservar sus bosques, Zúrich dejó claro que la sustentabilidad sería la meta principal de su política urbana.

En 1990, junto con Amsterdam, firmó The Great Compromise, una serie de lineamientos sobre movilidad que limitó el número de coches y estacionamientos, y destinó una inversión importante a la infraestructura ciclista, a las calles peatonales y a
mejorar el sistema de transporte público: las paradas de autobuses y tranvías, por ejemplo, quedaron ubicadas a 300 metros una de la otra para reducir el uso de autos particulares.

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También destacan las prácticas de reciclaje adoptadas por la localidad. La ciudad ha instalado puntos para la recolección de vidrio, aluminio, estaño, papel y PET, y, en promedio, cada habitante aporta anualmente 345 kilogramos de materiales reciclables.

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Además, la propuesta de la “Sociedad de 2,000 Watts” ha capturado la mirada del mundo. Proyectada para 2050, la iniciativa, formulada por el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, pretende disminuir el consumo energético en los países primermundistas y lograr que cada ciudadano disponga de una media de 2,000 watts al año.

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