Al caer la tarde La Toscana se viste de miles de tonos cafés y amarillos, sus viñedos dotados de hojas verdes obscuras con largas sombras que crean bellos patrones en el suelo. La delicada brisa trae consigo un exquisito aroma a vino y olivos, mezclándose con ese austero silencio de la vida en el campo Italiano. Es aquí que la familia Ferragamo cayó enamorada… y el producto de este amor es el lujoso hotel Il Borro.

Fue gracias a un día de caza en 1985 que Ferruccio Ferragamo se encontró con Il Borro, que en aquella época pertenecía al duque Amedeo D’Aosta. Este antiguo pueblo medieval se apoderó del corazón del hijo del famoso zapatero de Hollywood. Durante años, la familia Ferragamo solía alquilar la finca toscana con todas sus villas y casas, hasta que en 1993 tuvieron la oportunidad de comprar toda la propiedad.

Il Borro y su gran villa habían sido parcialmente destruidos por una bomba en la segunda guerra mundial y los Ferragamos embarcaron en la gran aventura de restaurarlos, recuperando su antiguo esplendor, perdido en el tiempo. Este increíble vestigio del pasado, con sus muros y puentes de mil años, es hoy en día el increíble hotel Il Borro. Rodeado de viñedos, olivos y las ondulantes colinas de La Toscana, se ha convertido en un destino sin igual.

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Il Borro aparenta ser una pintura del Renacimiento que ha vuelto a la vida. Salvatore Ferragamo, hijo de Ferruccio, se refiere a Il Borro como una pequeña villa construida con paciencia y sacrificio hace cientos de años, en donde cada detalle arquitectónico fue planeado meticulosamente. En los pesados muros de cada casa y en los empedrados caminos del pueblo medieval vive todavía un historia cargada de momentos inmemoriales.

Además de remontarnos a la Edad Media, Il Borro produce excelentes vinos. Empezando en 1995, Ferruccio y Salvatore Ferragamo aprovecharon todo el conocimiento y experiencia agrónoma y vitivinícola de la zona para hacer magníficos vinos que reflejan la esencia de Il Borro. Después de analizar exhaustivamente el terreno para elegir las cepas que serían plantadas en cada parcela, esta extravagante familia se volvió partícipe en el fascinante mundo del vino.

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Ubicado en el camino que unía las ciudades Arezzo y Fiesole en la época Etrusca Romana, en pleno corazón de la Toscana, Il Borro es mucho más que un hotel. Es la culminación de décadas de turbulenta y misteriosa historia que lo llevaron a ser lo que es hoy en día, es el fruto de la pasión y el amor de la familia Ferragamo, es la perfecta expresión del terruño de Italia, de sus vinos, olvidos y su hotelería de alta gama. Il Borro es un portal al pasado que nos envuelve en un mundo de sofisticación ‘made in Italy’ y de la relajada vida del campo a la misma vez, donde una compleja compilación de aromas, colores y sabores nos remontan a tiempos perdidos y, ahora, finalmente recuperados.

Por Melanie Beard