(This photograph must not be used after 31st December 2019, without prior permission from Kensington Palace.)
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Todos creeríamos que la familia real se da los regalos más caros en esta temporada, pero  pesar de ser figuras realmente famosas en todo el mundo y de tener acceso a los regalos más exclusivos, los royals tienen una tradición inquebrantable para los regalos de navidad.

Se trata ni más ni menos que de regalos de broma, así como lo lees. Cada 24 de diciembre la familia Windsor tiene la costumbre de regalarse artículos de broma, durante la reunión que realizan en Sandringham House.

Durante el invierno, la reina Isabel se traslada a esta residencia donde a la hora del té los integrantes de la familia comienza a repartir los graciosos regalos. 

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Lee: Las tradiciones navideñas de la familia real

En una ocasión la princesa Ana dio un tapete para el baño de animal print a Sarah Ferguson, mientras que el príncipe Harry una vez regaló a su abuela una gorra de baño con una grosería sacada de la cinta El último Boy Scout.

De esta tradición han salido tantas anécdotas que el año pasado Meghan Markle obsequió un hámster cantante a la matriarca que le robó el corazón. Sin embargo, existe otra historia de esta celebración donde aseguran que nadie avisó a Lady Di en su primera navidad como royal y ella llegó con suéteres de cachemira para todos.