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La escena es bucólica: un rebaño de ovejas pasta en la hierba bajo la atenta mirada de un pastor. Pero no estamos en el campo, sino el parque público más grande de Madrid.

Desde finales de febrero, la alcaldía de la capital española utiliza 500 ovejas para mantener a raya la maleza en la Casa de Campo, un antiguo coto de caza real con pinos y matorrales de 1.722 hectáreas, es decir un parque cinco veces superior al del Central Park de Nueva York.

El objetivo es reducir el riesgo de incendios forestales limpiando la vegetación de forma ecológica, al tiempo que se acerca la vida rural a los 3,2 millones de habitantes madrileños.

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“Es una manera muy eficaz de prevención de incendios forestales de una manera mucho más natural”, asegura Beatriz García San Gabino, de 46 años, responsable de la gestión de los espacios verdes de Madrid.

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“Cambias el desbroce con maquinaria por ovejas que no consumen combustible ni erosionan o contaminan el suelo”, insiste. El estiércol de los animales también ayuda a fertilizar el suelo y expandir las semillas por todo el parque, explica.

La mayoría de las ovejas pertenecen a una variedad autóctona en peligro de extinción, la Rubia del Molar, distinguidas por su pelaje blanco y el marrón pálido de piernas y rostro.

Los madrileños aman la llegada de las ovejas

“La gente está encantada” con ellas, asegura Álvaro Martín, uno de los dos pastores que trabajan a tiempo completo.

“Todo el mundo se acerca, mucha gente entiende la labor que hacen las ovejas en el parque, de limpiar y segar la hierba. Sobre todo los niños se acercan enseguida y preguntan: ‘¿Las puedo tocar?'”, añade.

Los más interesados pueden “adoptar” una oveja pagando entre 30 y 90 euros anuales para apoyar el proyecto, como ya hizo la alcaldesa de Madrid, de izquierda, la jueza retirada Manuela Carmena, de 75 años.

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El parque cuenta también con un lago artificial, un zoo, un parque de atracciones, un teleférico y una piscina municipal muy popular entre el colectivo gay.

Cuando se pone el sol, las ovejas duermen en una gran tienda blanca instalada en la cima de una colina que ofrece una vista panorámica del Palacio Real de Madrid. Al acabar el verano las ovejas partirán y volverá al parque a mediados de octubre para pasar el invierno en la ciudad, más cálida y con más vegetación.

Información de AFP