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Islay y Speyside son las regiones escocesas responsables de crear algunos de los whiskies más emblemáticos de ese país. Al igual que en el vino, el terruño donde fue cultivado el cereal es importante, ya que contribuyen al perfil gustativo y aromático de cada espirituoso. Además, el estilo depende de la destilería que lo produce. Aquí te compartimos tres whiskies con perfiles tan distintos que querrás experimentar con todos.

Monkey shoulder

William Grant & Sons decidió experimentar con diferentes mezclas de maltas de Speyside para crear un whisky que fuera perfecto para la coctelería. El master blender de la empresa, Brian Kinsman, fue quien logró el perfil que buscaban: delicado, con poca turba (notas a humo) pero con la personalidad de un grandioso whisky, así como aromas a vainilla, canela y jengibre. Mézclalo con hielo, ginger ale y una rodaja de naranja fresca para disfrutar de un refrescante trago.

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Glenmorangie

En el mundo de los single malt, el whisky Glenmorangie destaca por su excelencia. De hecho, la destilería en la que se realiza, Ardbeg, fue reconocida como Distillery of the Year por segundo año consecutivo; y por si fuera poco, la edición limitada de Glenmorangie Grand Vintage Malt 1991 también fue nombrado como whisky of the year debido a su suma complejidad. La recomendación es disfrutarlo a las rocas.

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Port Charlotte

Se trata de un whisky añejo de 10 años proveniente de Islay, Escocia. Port Charlotte 10 balancea una intensa sensación ahumada con la suavidad, además contiene una suave expresión proveniente de los barriles de encino francés y de bourbon en los que reposó por una década, de ahí su nombre. Debido a estos rasgos, es complaciente con los conocedores más exigentes.