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Mineral de Pozos, ubicado al norte del estado de Guanajuato, se ha reinventado más de una vez.

Fundado durante la época de la conquista, en 1579, por misioneros jesuitas que buscaban evangelizar a las tribus chichimecas de la zona, comenzó su desarrollo cuando los españoles descubrieron que sus montañas eran ricas en metales preciosos. Y, a partir de entonces, se convirtió en un pueblo minero.

En su historia, ha presenciado el abandono de su población en dos periodos importantes: la primera cuando los chichimecas lograron expulsar a la comunidad jesuita en 1810, acabando también con el trabajo en minas, y la segunda (tras haber pasado por una época de esplendor en el Porfiriato) con la caída de los precios de metales en el país provocada por la Revolución Mexicana.

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El siglo XXI trajo a Mineral de Pozos una nueva transformación. De acuerdo con el diario El Financiero, fue durante la administración de Felipe Calderón, cuando obtuvo el título de “pueblo mágico”.

A partir del 2010, ha recibido una inversión de mil millones de pesos y hoy se proyecta como el primer pueblo mágico sustentable de los 111 reconocidos en el país.

La planeación presenta un proyecto integral que incluye la Eco-Aldea, siete hectáreas con residencias artísticas y diferentes programas destinados al cuidado del medio ambiente; la Comunidad Sustentable, un programa enfocado en la arquitectura y paisajismo del pueblo; y la supervisión por parte del Instituto Nacional de Arqueología e Historia para la conservación de la estructura original de distintos inmuebles.

Mineral de Pozos, Guanajuato. Shutterstock.

Según la agencia de noticias Notimex, este cambio cuenta con recursos por la iniciativa privada y del gobierno estatal, y se espera que sirva como ejemplo para el crecimiento de otras localidades en México.