La última brisa de la tarde mediterránea cae sobre la ciudad. Pero ésta no tiene la intención de irse a dormir. Éste es el recorrido israelí que vive la noche con la intensidad de quien escapa del amanecer.

LA NOCHE EMPIEZA FRENTE A UNA COPA

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A Tel Aviv le gusta vivir de noche tanto como de día. Nuestra primera parada en este recorrido será por los bares ocultos entre las calles de la palpitante ciudad. Un buen trago en un local tranquilo, puede ser el prólogo de una velada vibrante. En el vestíbulo del hotel B Berdichevsky, se encuentra Bellboy, donde sus bartenders se esfuerzan por sorprender a los entusiastas con tragos que escapan a los clásicos martinis y se aproxima mucho más a interpretaciones fuera de lo común. En un giro en dirección a la escena alternativa, Teder es un espacio donde es posible coincidir con agrupaciones como Moses Project quienes mezclan la instrumentación y los sonidos electrónicos con los vocales. Mientras que en Beit Hapsanter, la noche se antoja perene. Por lo menos así se anuncia, como el “bar que nunca cierra”. Es beber y escuchar música house hasta la resistencia del cuerpo.

TEL AVIV EN VIVO

Para este punto, ya queda claro que Tel Aviv es una serie de coincidencias, de influencias y presencias diversas. En esta línea, la ciudad es un foro abierto para propuestas musicales y culturales tan amplias como electrizantes. Con los oídos abiertos, la siguiente parada es en Zappa, un santuario para la música en vivo donde convergen la balada, el soul y los ritmos latinos. Uno de los locales de música en vivo con mayor tradición es Levontin 7 donde no sólo se dan cita músicos de reggae, rock o funk, también es posible perderse en su pista de baile. Mientras que los mejores ejecutantes del jazz israelí, como Nadav Lachish, se dan cita en Beit Haamudim, una antigua casa de visita obligada.