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La legendaria práctica del tiro con arco viene de tiempos antiguos y por lo general lo relacionamos con la caza e incluso la guerra, pero afortunadamente en estos tiempos se ha convertido en un popular deporte que sin duda bien vale la pena intentar por lo menos una vez en la vida. Así que nos dimos a la tarea de buscar el mejor lugar para practicar, invitamos a Carlos Bisdikian y a su familia al campo de tiro de Rodavento en Valle de Bravo con Ford Expedition, pusimos nuestros arcos y flechas en la amplia cajuela con administración de espacios, única en su categoría, donde llevamos todo lo necesario para divertirnos en familia y vivir una experiencia inolvidable.

El nuevo diseño interior y exterior de Expedition hicieron el recorrido ultra cómodo en los espaciosos asientos de piel, al perder la señal de internet durante el trayecto pudimos compartir momentos del viaje gracias al wifi hotspot de Expedition y ver una película en las increíbles pantallas dentro del auto.

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Al acercarnos al bosque donde nos esperaba el instructor, disfrutamos de la bella vista por el techo panorámico, tras lo cual, nos apresuramos a bajar los arcos con el  sensor que al poner tu pie bajo la cajuela se abre en automático. Tomamos los arcos, las flechas, nos vistieron con el equipo necesario y emprendimos una caminata a los adentros del bosque, ahí, nos esperaba el reto de estar presentes en el presente.

Mientras el instructor nos indicaba el tipo de flechas que teníamos, nosotros tratamos de ajustar la manga del brazo, y con un poco de nervios, jalamos la cuerda para probar nuestros ojos, detalle que resulta de suma importancia a la hora de soltar la flecha. Una vez calibrada nuestra vista, se nos indicó el blanco, a pocos metros de distancia ya tenemos el objetivo, jalamos la cuerda, hasta que toque nuestra nariz para asegurar un tiro determinado, nos ponemos en posición, enganchamos la flecha y de repente, al subir los brazos, y detener con fuerza el arco, una sensación de poder te invade. Calculas detenidamente el blanco, respiras, uno de tus ojos se cierra, y con miedo a sentir la cuerda deslizarse por tu cara, dejas ir la flecha, la primera de muchas, pues tras descubrir que casi le das al blanco, no querrás quedarte con las ganas de sentir toda esa emoción y poder por tus venas.

El reto cada vez avanza, y conforme logras pegarle al blanco sabes que esta no será la única vez que tomes un arco. El enfoque y presencia en el momento son clave para sentir el empoderamiento al dejar ir la flecha, deporte que no sólo resulta entretenido si no también permite que la mente esté en el momento, estar presente en el presente.