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Son para compartir, se acompañan de una cerveza bien fría y se amenizan con la mejor compañía: ¡Un bravo por las patatas bravas!

Si una cosa tiene Barcelona (a parte de mar, montaña y un encanto especial que enamora a cualquier turista) es la buena gastronomía. Sí, sé que pensaréis que esa es una característica común en todas las ciudades de España, pero, amigos, hay un plato que únicamente saben elaborar en la Ciudad Condal y ese es, ni mas ni menos, que el más popular, económico e imitado del país: las patatas bravas.

Patatas bravas las hay de todo tipo, textura, cocción y precio. De las más clásicas a las más innovadoras: la receta perfecta de las patatas bravas es una de las más buscadas y, aunque en cualquier bar de Barcelona contará con ellas en la carta, no te dejes engañar: no todas las patatas con salsa son sinónimo de bravas.
Es por eso que hoy os traigo mi ranking de las 5 mejores patatas bravas de Barcelona, aptas para todos los bolsillos y que seguro satisfarán vuestro paladar.

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1. Bar Tomás: El número uno de todos los rankings; las bravas del Tomás, conocidas por todos los barceloneses, se han ganado a pulso el primer puesto con su fórmula secreta. Hay quien dice que el éxito de la receta recae en la freidora centenaria dónde se cocinan las patatas, otros hablan de la salsa roja picante, otros del alioli… Lo que está claro es que son contundentes y aceitosas pero deliciosas. Aunque el local está apartado del centro, la visita vale la pena.

El clàssic

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2. Konig: las más económicas de la lista y, aunque este establecimiento es el Burger King de la cocina catalana consiguen colarse entre las más deliciosas de la ciudad: las bravas del Konig son tiernas, no crujientes, y cuentan con una abundante capa de salsa alioli para rebañar con pan. ¡Deliciosas! Las encontraréis en Rambla de Catalunya, pero os advertimos de que siempre hay cola.

I think patatas run through my blood

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3. Bar del Pla: Mítico bar de toda la vida que ve el tiempo pasar, pero resiste sin problema el paso del tiempo y el surgimiento de nuevos locales. Pequeño, pero acogedor, recomiendo que os sentéis en la barra, pidáis una cerveza y os dejéis llevar por todos los platillos, sobre todo el crujiente de rabo de buey con foie. Sus bravas están cortadas a mano, bien fritas con la piel, y un punto picante irresistible.

4. Elsa y Fred: Entre las calles del Born se esconde este gastrobar dónde puedes tanto tapear, como brunchear o tomar un cóctel. Sus bravas no tienen secreto, pero la calidad de la materia prima y la fritura marcan la diferencia. ¡Además, el sitio es encantador!

5.  Informal by Marc Gascons: las más ‘cool’, sofisticadas y originales de las bravas están en el restaurante del hotel The Serras. Un milhojas de patata frito, alargado y de gran tamaño acompañado de dos salsas por separado. ¿Una recomendación? Después de comer, subid a la terraza del hotel. ¡No os defraudará!

Dulce espera.. #patatasbravas #informalbcn 📷 @andrearche

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Texto por Gal-la @barcelonamordiscos

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