Días bajo al sol frente a las aguas del Mar Adriático, tardes de paseo por las ciudades, la sombra de torres ancestrales, eternas sobremesas acompañadas de vinos europeos y noches llenas de fiesta. Así es Croacia, el país que hoy está en boca de todos.

Dubrovnik

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La ciudad costera y amurallada de Dubrovnik abre una ventana a la historia del país. En 1991 fue bombardeada y destruida casi por completo, y desde entonces los esfuerzos de reconstrucción han mantenido la esencia histórica de la región. Hoy, este es quizá el hub cultural del país, con pequeños museos, galerías y restaurantes fieles a la gastronomía mediterránea.

Hvar

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La ciudad de Hvar es la más visitada de Croacia, quizá porque aún conserva el encanto ancestral. Dentro de una muralla del silo XIII, los pequeños callejones adoquinados -casi todos peatonales- conectan a los palacetes góticos con pequeños edificios que albergan mercados tradicionales y restaurantes contemporáneos.

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Vis

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La isla de Vis es el punto más misterioso del país, pues por años sirvió como base militar del ejército yugoslavo, hasta que en la década de los noventa quedó completamente vacía. Hoy, algunas de las familias que vivían aquí han regresado y Vis se está convirtiendo en una parada obligada para todo aquel que busca regresar por unos días al pasado.

Istria

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Esta península se encuentra a las faldas de varios montes llenos de vegetación. En estos, pequeñas villas reúnen hoteles rurales y restaurantes con menús basados en la cosecha local. En la costa, grandes hoteles, bares y restaurantes de corte internacional le dan a esta región una interesante dualidad.

Zadar

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Famosa por sus ruinas romanas, esta ciudad alberga iglesias medievales y distintos museos de arte e historia local. Además de sus incontables cafés, su principal atracción es el Sea Organ, una escalera de piedra perforada que llega hasta el mar y, con el oleaje, produce sonidos musicales.