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Quien ha aceptado el reto de alejarse de las grandes ciudades e internarse en zonas despobladas, notará que el cielo ahí se percibe distinto. Hay más estrellas en el cielo. Por lo menos en este sitio a mitad de una carretera en el estado de Durango, así se percibe.

En este tramo de la carretera, la noche se acerca. Aún no hay oscuridad total pero tras los cerros que rodean la Hacienda Juana Guerra en la que nos encontramos, la luz del día comienza a desaparecer en un tenue color rosado. Lo que parece el final de un día de actividades, para este grupo de fotógrafos es el comienzo de una nueva aventura: capturar las estrellas.

La paciencia es el primer ejercicio a ejecutar. Cuando la media noche sucede, parece el momento ideal para apuntar los lentes al cielo. Así lo creen los fotógrafos de naturaleza con quienes me encuentro en este paraje alejado de cualquier ciudad luminosa que robe protagonismo a los astros que están a punto de hacer acto de presencia.

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Este es un campamento de la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza, quienes se reúnen por lo menos dos veces al año para visitar y captar la vegetación y los animales en su hábitat. Por la mañana, mientras la luz del día fue propicia se retrataron pájaros carpinteros, halcones, luciérnagas, y árboles, pero también lagos y ojos de agua. Para este grupo de amantes de la fotografía y la naturaleza, la noche tiene reservado un nuevo capítulo.

En esta ocasión, Nikon una de las marca líderes en la industria fotográfica acompaña a estos apasionados. Su tarea es compartir con ellos algunos de sus equipos estrella, ya sean cámaras o lentes, para que puedan probar sus funciones y las distintas posibilidades que les ofrece en sus tareas.

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A mí, un entusiasta neófito en la fotografía profesional, Iván y Alex, los representantes de la marca, me facilitan D7500, un equipo de gama media con un lente estándar. Según los expertos para este tipo de fotografía, es recomendable una óptica angular para tratar de capturar un mayor espectro en el paisaje.

Cada quién escoge su lugar de tiro. La mayoría emplea un tripie para garantizar una mayor estabilidad en el resultado. Cada uno tiene sus trucos respecto a los valores en los que ajusta su cámara y cada uno va descubriendo nuevas maneras de conseguir una captura ideal.

En mi caso, asesorado por Iván, el encargado de Nikon, utilicé para la fotografía que acompaña este texto una apertura de 2.8 por 15 segundos son una sensibilidad ISO de 6400. Parecen valores que solo los expertos podrían cachar, sin embargo este viaje de eso se trataba, de experimentar, probar, equivocarse y volver a intentar. Mirar al cielo, descubrir una postal y asombrarse con ella. El resto es solo una formula.