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La ceremonia de premiación se llevó a cabo en Modena, Italia, con el fin de reconocer la labor de chefs que tienen iniciativas transformadoras en el área de innovación, tecnología, educación, medio ambiente, salud e industria alimentaria, entre otras.

Jock Zonfrillo, se hizo merecedor de este reconocimiento gracias a la gran labor que ha realizado por defender la cultura de los pueblos nativos de Australia y al arduo trabajo que ha hecho para salvaguardar la tradición culinaria de los aborígenes.

El chef de origen escocés eligió Australia para promover su cultura aborigen, desde que se mudó a vivir a este país en el año 2000 y empezó a visitar comunidades alejadas y casi olvidadas para descubrir su cultura, sus sabores, ingredientes y tradiciones. A raíz de esto, Zonfrillo, propietario del exitoso restaurante Orana, ofrece una plataforma a través de la que promueve y acerca a su público a las tradiciones culturales aborígenes.

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El ganador del Basque Culinary World Prize 2018, fue seleccionado de entre diez chefs participantes, por un jurado conformado por influyentes chefs internacionales como: Joan Roca, Massimo Botura, Gastón Acurio, Enrique Olvera y Manu Buffara, entre otros, además de otros personajes importantes en otras disciplinas como la periodista gastronómica Bee Wilson y la diseñadora Isle Crawford, por supuesto, entre el jurado también estuvo la ganadora del Basque Culinary World Prize 2017, la chef colombiana Leonor Espinosa.

Basque Culinary World Prize, es un premio que otorga el gobierno vasco como parte de la Estrategia Integral Euskadi- Basque Culinary y el Basque Culinary Center, institución académica líder en gastronomía. Como parte del premio, Jock Zonfrillo recibirá 100 mil euros, los cuales puede usar en un proyecto de su elección que exprese el poder transformador de la cocina.

Tras haber sido reconocido con el Basque Culinary World Prize 2018, Zonfrillo, aseguró que es un honor ganar este premio. “Me gustaría agradecer su trabajo a todos los trabajadores de mi restaurante, a toda la plantilla de la Fundación Orana, a los investigadores y consultores y, en especial, a todos los aborígenes australianos que me han ofrecido su tiempo todos estos años para compartir sus conocimientos conmigo”.