(Photo by Max Mumby/Indigo/Getty Images)
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Este fin de semana, Meghan Markle cumplió 37 años y probablemente, este fue uno de sus cumpleaños menos tradicionales, ya que tuvo que asistir a la boda de Charlie van Straubenzee y la cineasta, Daisy Jenks. Pero eso no es todo, la ahora duquesa de Sussex también tuvo que renunciar a algunos de sus regalos.

Desde que la ex actriz se integró formalmente a la familia real, se ha encontrado con un sinfín de “reglas” impuestas por la Casa Real, una de ellas es la devolución de los presentes que tanto marcas de ropa como de sus seguidores enviaron para celebrar su cumpleaños.

De acuerdo con los protocolos que deben seguir los royals hay obsequios que no se pueden aceptar. Por ejemplo:

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1. Aquellos que provengan de personas que la duquesa no conozca personalmente, es decir, fanáticos.

2. Regalos enviados de parte de alguna marca o empresa, sobretodo cuando se desconoce la procedencia o el motivo para enviar el detalle.

3. Por cuestiones de seguridad, tampoco se pueden aceptar presentes que no hayan sido solicitados por el Palacio.

De la única manera en que Meghan podría aceptar un presente, es si el regalo se ofreció como un recuerdo de una visita oficial.

La primera vez que la duquesa se enfrentó a una situación como esta fue en su boda con el príncipe Harry, celebrada en mayo de este año. En esa ocasión, los regalos que recibieron fueron donados a la beneficencia, en su mayoría.